Mis padres se van a divorciar

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En realidad son mi padre y mi madrastra. Yo tengo 18 años, estoy en 1º de bachillerato (repetí un año). Desde hace algunas semanas discuten a menudo, y ayer me contaron que habían decidido divorciarse aunque de momento están los dos en casa (aunque en habitaciones separadas y tratan de no verse).

Aunque soy mayor, estoy muy asustada porque temo perder a mi madrastra para siempre. Yo la quiero mucho, ha cuidado de mí desde los 6 años (perdí a mi madre biológica con 2) y la quiero como si fuese mi verdadera madre. Cuando hablaron conmigo no me atreví a preguntarles qué iba a pasar conmigo ya que soy mayor y no quiero causarles más problemas.

No sé qué va a pasar a partir de ahora, si volveré a verla, si podré seguir viviendo en mi ciudad (mi padre viaja mucho y no tengo familiares paternos aquí). A mí me gustaría quedarme aquí y poder disfrutar de los dos y conservar a mis amigos pero veo difícil que eso pase.

¿Cómo puedo decirles a mis padres que estoy asustada, que no quiero perder a ninguno y que necesito su ayuda?

Estimada:

Lamento la situación por la que estás pasando. En primer lugar, te recomiendo respetar la decisión que tomen tus padres. Si consideran que ya no existe amor entre ellos, pues no tiene sentido seguir con esa relación. Debes aprender a saber vivir con el divorcio de tus padres.

Ya tienes 18 años, así que debes tener autonomía para tomar tus decisiones. Yo creo que si tú no quieres perder a tu madrastra, no tiene por qué suceder. Tú decides si quieres vivir solamente con uno de los dos, o estar un tiempo en casa de uno y luego otro tiempo en casa del otro, y decidir quedarte en la ciudad que desees. Pero si te quedas en tu ciudad y tu madrastra se muda, no significa que no vayas a volver a verla y que nunca puedas volver a contar con ella. Además de los medios tecnológicos que tenemos ahora (videoconferencia, chat, correo electrónico, etc.), puedes ir a visitarla cuando quieras. Ya posiblemente no puedas vivir experiencias familiares con tus padres como antes (aunque siempre pueden quedar como amigos), pero debes aprender a vivir con ello y a vivir experiencias de otro estilo con los dos. Puedes seguir consultándole tus dudas a ambos y contando con ellos para todo.

Puedes hablar con tus padres de cómo te sientes, y de cómo te gustaría que fueran las cosas si finalmente se divorcian. Es decir, cómo te gustaría seguir llevándote con ellos y poder contando con ellos en todo momento, aunque a partir de ahora hayan cambios en la familia. Ellos lo entenderán, pero recuerda que debes respetar su decisión de divorciarse.

¿Cómo afrontar un divorcio cuando tenemos niños pequeños?

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Si ya no existe amor entre ustedes dos, no tienen por qué seguir siendo pareja. No tiene sentido. Ahora la cuestión es saber cómo van ustedes dos a comunicarle esta situación a sus tres hijos. Deben ustedes reunir a toda la familia y explicarse a sus hijos pequeños que sus padres ya no se quieren como antes y que han decidido separarse y vivir por separado sus vidas, pero que a pesar de ellos ellos seguirán siendo sus padres y que se preocuparán a diario por ellos.

¿Cómo afrontarlo? Independientemente de si ustedes deciden optar por la custodia compartida o no, siempre el padre y la madre debe informarse sobre el estado de salud de sus hijos. Visitadles con frecuencia, llamadles por teléfono, llevadlos a merendar…y a ser posible acompañadlos los dos. Ellos deben ver que, aunque su padre y su madre hayan decidido divorciarse, ellos dos pueden seguir siendo amigos y verse con normalidad, y estar juntos junto a sus tres hijos. Incluso podrían ir los dos juntos al menos una vez a la semana a recoger a sus hijos del colegio. Y si uno de los dos conoce a otra persona, puede visitar a su expareja y a sus hijos acompañado de su padre, ¡y hasta cenar en nochebuena juntos!

La clave de la intervención es que, a pesar de que se hayan divorciado, ustedes deben seguir preocupándose a diario para ver a sus hijos, visitándolos y hablando con ellos a diario para que ninguno de los tres eche en falta a su padre y a su madre, y seguir preocupándose por su educación. Ellos deben ver que sus padres pueden estar juntos aunque estén divorciados, y si ven que sus padres son felices, ellos podrán serlo también, y aprender que su padre y su madre pueden enamorarse de otras personas y ser felices con ellas. No hay que esconderles nada, porque poco a poco deben aprender que estas circunstancias pueden darse en cualquier momento.