Mi pareja ve pornografía a escondidas

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“He descubierto hace algún tiempo que mi pareja ve porno a diario y a escondidas. Suele hacerlo siempre que se echa a siesta, aprovecha para meterse el móvil a la habitación y ver vídeos pornos todos los días. Lo he descubierto revisando su historial de búsquedas, pero no lo sabe, pues tendría que descubrirme que le he revisado el móvil. A mi esto me molesta muchísimo, me parece que es un cerdo, porque la relación sexual que tenemos es buena y satisfactoria sobretodo para él. Yo no sé cómo abordarlo, si se lo digo me descubre y encima va a seguir haciéndolo siempre que quiera y mintiéndome acerca de ello y si no de lo digo, me está creando tal malestar que ya no soy capaz de mirarlo igual, me parece repugnante que todos los día tenga que ver lo, como si fuera un relajante muscular. Vamos no se que pensar, ni que hacer. Por favor ayúdenme.”

¿Por qué piensas que es malo lo que hace tu marido? ¿Por qué tu marido ve pornografía? ¿Has llegado a ponerte en su lugar y plantearte por qué ve pornografía? El hecho de ver pornografía no quiere decir que no esté satisfecho contigo a nivel sexual. Es simplemente que puede tener curiosidad por las experiencias sexuales que viven los protagonistas y sentir diferentes emociones. Podrías hablar con él acerca de las emociones que siente cuando ve pornografía, y qué es lo que más le gusta de ella, e incluso pedirle si algún día podríais ver juntos alguna película pornográfica. Tras la experiencia, opina lo que has sentido.

Este ejercicio que te propongo es para que trabajes la empatía, y así poder entender cómo se siente tu pareja. Este tipo de experiencias pueden incluso mejorar vuestra vida sexual. Podéis incluso aplicar lo que veáis en esas películas en vuestras prácticas sexuales y salir todos ganando.

¿Cómo ganarnos la confianza de nuestros hijos para que nos cuente las cosas?

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“Mi hijo de 11 años es muy reservado, no nos cuenta nunca nada ni sea bueno ni sea malo. Estamos hartos de repetirle que tiene que contarnos las cosas porque estamos para ayudarlo en lo que haga falta y darle consejo.

Hemos llegado a pensar en llevarlo a un psicólogo para que le enseñe a transmitir sus sentimientos. ¿Qué me recomiendan? ¿Tiene algún tipo de trastorno?”

No nos parece correcto que quiera obligarle a que cuente sus cosas. Lo único que hará es que se sienta incluso más incómodo, o incluso que desee no hacerlo para llevarles la contraria, aunque realmente tenga necesidad de hacerlo. Tampoco es suficiente la información que ha dado para que diagnosticarle un trastorno. Simplemente cada persona es un mundo, y los hay más extrovertidos, y los hay más introvertidos. Tal vez la pregunta clave sea la siguiente: ¿Por qué nuestro hijo no quiere contarnos las cosas?

Es posible que tengáis que ser vosotros los primeros en intentar ganaros la confianza de vuestro hijo. Sed más abiertos con él, contadle vuestras cosas, vuestras preocupaciones, pedirle consejo. Luego podéis poco a poco pedirle opinión sobre un tema de actualidad. Con 11 años, poco a poco ya va desarrollando su capacidad para reflexionar y tener un juicio crítico, así que debéis aprovecharlo. A medida que vaya ganando confianza, será capaz de contaros más cosas sobre él y su vida diaria. Si se siente a gusto con vosotros, todo irá mejor.

Habría, como he dicho antes, pensar por qué ahora no lo hace. Es posible que tema alguna consecuencia. Vuestro hijo será dentro de poco adolescente, y querrá tener más autonomía para tomar sus propias decisiones. Es posible que pueda tener miedo a contaros algo por alguna consecuencia que pueda sufrir, como que le prohibáis hacer algo que a vosotros os parezca inadecuado, o que le castiguéis si ha suspendido algún examen o ha tenido algún encontronazo con alguien, o simplemente que os enfadéis y le gritéis. ¿Recordáis si ha pasado algo similar antes, o algún conflicto en casa donde la resolución no fuese demasiado “dialógica”? Tal vez debáis empezar por esto, diciéndole que no vais a castigarlo ni prohibirle nada, que solamente le daréis consejos, pero que él será quien tome la decisión final. Esto a medida que vaya cogiendo confianza, pues lo tratais.

Adolescente retraída, distante y que pierde el control

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“Hola, me llamo (…) y quería hacerles una pregunta acerca de mi hija de 16 años. Desde que ha entrado en la adolescencia su carácter se ha vuelto retraído y distante.

Lo peor de todo es que cualquier conversación que intento tener con ella sobre cualquier tema sin importancia suele terminar en una discusión a gritos. Ella se pone cada vez más alterada y nerviosa y acaba perdiendo el control. El problema vino hace unos días, cuando, en una de esas discusiones, al final, me sacó de mis casillas y le amenacé con darle unos cachetes en el culo.

Entonces ella me desafió bajándose el pantalón del pijama y las bragas, y agachándose me dijo que lo hiciera si tenia valor. Yo le di una sonora palmada y la verdad es que mi hija se tranquilizó bastante. No sé si actué correctamente, ¿cuál es su opinión al respecto?”

La adolescencia es una etapa en la cual se sufren muchos cambios de humor y en la conducta. Los intereses evolucionan, y pueden no coincidir con los de los padres, y son más influenciables por sus relaciones sociales. Es posible que no quiera contar detalles de su vida por temor a que no les parezca bien a ustedes e intenten entrometerse en su vida. Puede querer tener libertad para tomar decisiones, y para eso prefiere mantener al margen a sus padres por miedo a que vuestras decisiones perjudiquen sus relaciones sociales. De ahí a que pueda ponerse muy nerviosa cuando intentas sacarle un tema que a ella le puede agobiar por temor a que descubráis detalles que no quiere que descubráis, o que no quiera que os metáis en su vida.

Personalmente, no actuó correctamente. De entrada, no debió amenazarle con ese tipo de castigo, resulta inadecuado para una persona de 16 años, pudiendo ser una humillación. Es más, con la sonora palmada que le dio, posiblemente se quedó tranquila por el estado de “schock” que sintió en ese momento. Pero por dentro puede sentirse humillada.

Intenta de nuevo dialogar, pidiéndole disculpas por lo ocurrido, e intentando decirle que estás muy preocupada por ella y que solamente quieres poder ayudarla en lo que necesite, y poder darle consejos, pero que ella no tiene por qué seguirlos. Solamente son consejos para ayudarla a reflexionar un poco sobre las decisiones que toma. Puedes, si quieres, contarle anécdotas de tu adolescencia, o si quieres que reflexione sobre una conducta, intenta ponerle alguna responsabilidad. Por ejemplo, que te ayude a hacer compras, o a limpiar la casa, o a hacer recados o cuidar a alguna persona, entre otros, que le ayude a madurar como persona. También puedes preguntarle si está disgustado con vosotros por alguna razón o si tiene miedo de algo, e intenta resolverlo y negociar las normas o mejorar las relaciones familiares a partir de actividades en familia. Poco a poco, para que así os vayáis acercando más mutuamente. Es importante que entre esas normas haya algunos deberes, tareas en las que debe ayudar, para que gane más autonomía y madurez. Con 16 años ya está capacitada para ayudaros en algunas tareas.

Si los problemas siguen, os recomendaría acudir a un mediador familiar que os ayude a resolver los conflictos y a dialogar más entre vosotros.

Mis padres se van a divorciar

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En realidad son mi padre y mi madrastra. Yo tengo 18 años, estoy en 1º de bachillerato (repetí un año). Desde hace algunas semanas discuten a menudo, y ayer me contaron que habían decidido divorciarse aunque de momento están los dos en casa (aunque en habitaciones separadas y tratan de no verse).

Aunque soy mayor, estoy muy asustada porque temo perder a mi madrastra para siempre. Yo la quiero mucho, ha cuidado de mí desde los 6 años (perdí a mi madre biológica con 2) y la quiero como si fuese mi verdadera madre. Cuando hablaron conmigo no me atreví a preguntarles qué iba a pasar conmigo ya que soy mayor y no quiero causarles más problemas.

No sé qué va a pasar a partir de ahora, si volveré a verla, si podré seguir viviendo en mi ciudad (mi padre viaja mucho y no tengo familiares paternos aquí). A mí me gustaría quedarme aquí y poder disfrutar de los dos y conservar a mis amigos pero veo difícil que eso pase.

¿Cómo puedo decirles a mis padres que estoy asustada, que no quiero perder a ninguno y que necesito su ayuda?

Estimada:

Lamento la situación por la que estás pasando. En primer lugar, te recomiendo respetar la decisión que tomen tus padres. Si consideran que ya no existe amor entre ellos, pues no tiene sentido seguir con esa relación. Debes aprender a saber vivir con el divorcio de tus padres.

Ya tienes 18 años, así que debes tener autonomía para tomar tus decisiones. Yo creo que si tú no quieres perder a tu madrastra, no tiene por qué suceder. Tú decides si quieres vivir solamente con uno de los dos, o estar un tiempo en casa de uno y luego otro tiempo en casa del otro, y decidir quedarte en la ciudad que desees. Pero si te quedas en tu ciudad y tu madrastra se muda, no significa que no vayas a volver a verla y que nunca puedas volver a contar con ella. Además de los medios tecnológicos que tenemos ahora (videoconferencia, chat, correo electrónico, etc.), puedes ir a visitarla cuando quieras. Ya posiblemente no puedas vivir experiencias familiares con tus padres como antes (aunque siempre pueden quedar como amigos), pero debes aprender a vivir con ello y a vivir experiencias de otro estilo con los dos. Puedes seguir consultándole tus dudas a ambos y contando con ellos para todo.

Puedes hablar con tus padres de cómo te sientes, y de cómo te gustaría que fueran las cosas si finalmente se divorcian. Es decir, cómo te gustaría seguir llevándote con ellos y poder contando con ellos en todo momento, aunque a partir de ahora hayan cambios en la familia. Ellos lo entenderán, pero recuerda que debes respetar su decisión de divorciarse.

Negociar el horario de llegada a casa de una adolescente

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“Mi consulta es acerca de mi hija de 16 años. Hace más o menos un año empezó a salir por las noches y yo le fijé un horario de llegada que creo que es razonable para su edad y el ambiente nocturno que hay en nuestra ciudad.

El problema es, que con el paso del tiempo ha estado viniendo cada fin de semana un poco más tarde. Yo, al principio casi no me di cuenta, pero resulta que ha terminado viniendo más de una hora más tarde de su hora fijada.

Hace unos días le di un aviso de que debía cumplir su horario, pero ella ya no quiere aceptarlo. Al final, le dejé que viniera media hora más tarde, pero que cumpliera su horario. Pero ella insiste en llegar todavía media hora mas tarde y que lo va hacer aunque al llegar yo le de unas palmadas en el trasero desnudo. No le tomé en serio al principio pero ahora no sé como afrontar esta situación.

Agradecería su opinión respecto a este tema. Gracias”

Estimada:

El problema es que no se han cumplido las normas adecuadamente. No se pueden establecer unas normas y luego dejar pasar por alto a la persona cuando no las cumple. Eso conlleva a que no se las tome en serio, como si no existieran.

Te sugiero intentar hablar con ella de nuevo, y transmitirle cómo te sientes con toda esta situación. Es importante que seas sincera con tus sentimientos, y que los transmitas de manera asertiva, sin agresividad ni pasividad. Luego, creo que deberías intentar escuchar sus necesidades. Es normal que ella tenga unos intereses y necesidades que no coincidan con los que tú consideres que debería tener una joven de 16 años. Ella tiene ganas de probar experiencias y de disfrutar de la juventud, y puede que se piense que es más madura de lo que tú te piensas, y que es más autónoma para tomar decisiones. Por ello, considero que intentes hacer un ejercicio de empatía para que luego ella termine haciendo lo mismo cuando veas lo que te preocupas por ella. Te sugiero dar estos pasos:

1-Pregúntale qué es lo que desea ella. No se trata de decir “venga, te dejo media hora más” al voleo, sino de escucharla. Puedes preguntarle qué desea hacer los fines de semana y a qué hora llegar y demás. Luego expones tus deseos y por qué te preocupas por ella y de que llegue a una hora determinada.
2-Poneos de acuerdo. Si el problema es el horario, puedes dejarla a que llegue a la hora que ella desee pero ella poniendo una hora fija que considere coherente y con la idea de que sea firme con esa norma. Si no la cumple, pactaréis una sanción. Debe ser pactada, que ella lo vea coherente, para reparar el daño hecho, desde llegar el próximo día antes a casa o que el domingo te acompañe a hacer cosas contigo y no con amistades. Detalles así.
3-Entiendo que cuando quieres que llegue a una hora determinada, es por miedo a que pueda pasarle algo. En lugar de protegerla, es mejor intentar enseñarle a saber resolver problemas que puedan surgirle, al igual que cómo enfrentarse ante cualquier tipo de tentación o situación con la que pueda encontrarse: drogas, sexo, peleas, alcohol, etc. Enséñale a tomar precauciones y a saber reaccionar. Si haces eso, puede que te sientas más tranquila. Dale la oportunidad a tu hija de que puede ser responsable en ese aspecto y de que madura y aprenda de los errores. La protección al final crea seres inmaduros.
4-Todo lo que negociéis, ponedlo por escrito y firmar el documento. Podéis firmar un documento oficial.

Para que la conversación sea amena y comience a confiar más en ti, háblale sobre tu adolescencia. Cuéntale los errores que cometiste, lo que hacías y de aquello de lo que te arrepientes. Comparte anécdotas con tu hija, y ella podrá mirarte con otros ojos e incluso confiar más en ti para contarte sus historias y vivencias. Puede así fortalecer más vuestra relación madre-hija y reducir así futuros conflictos negativos, donde aprendáis a resolver cualquier cosa a partir del diálogo.

Espero haberte podido ayudar un poco. Un cordial saludo.

Resolver conflictos dentro de un grupo

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“Somos un grupo de amigos y a menudo hay conflictos entre nosotros que no pasan a mayores. Sin embargo ahora hay un grave problema entre una parte del grupo contra los otros. Quiero mediar y resolver este problema. ¿Cómo puedo hacerlo sin posicionarme? Somos todos amigos desde hace muchos años y sería una pena arruinarlo todo por un problema que tiene solución.

Estimado:

Te felicito por la iniciativa que tienes de querer salvar las relaciones de amistad del grupo.
Intentaré explicarte una técnica para fomentar el diálogo:

1) Reúne a todos los miembros del grupo en el salón de tu casa (ya que has tenido la iniciativa tú). Intenta que vayan todos, es importante.
2) Si no tienes una pizarra o algo similar, compra una cartulina de tamaño grande y ponla encima de una mesa.
3) Expón al grupo el problema que te ha surgido y que te preocupa. Di lo que piensas, que tienes miedo de que el grupo se separe y quieres ayudarlos a que solucionen su problema. Esto podrá animarles, sentarles bien y decidir intentar hacer un esfuerzo.
4) Analiza el problema. Que cada uno diga su punto de vista. Anota todo en la cartulina con un rotulador fino. Si el grupo está dividido en dos puntos de vista, crea una tabla que permita contrastar los dos puntos de vista. Todos deben participar, y si le cuesta hablar, animadle.
5) Buscad los puntos en común y los contrarios. Ayudará a ponernos de acuerdo.
6) En donde haya discrepancias, hay que intentar pensar una solución sensata al problema.

La cuestión es buscar una solución que pueda satisfacer a todos, en la mejor medida de lo posible. Si es un tema del cual uno al final no va a salir ganando, al menos ayudarle a reflexionar sobre lo sucedido y que entienda la postura del que va a salir “ganando”. La cosa es intentar que todos maduréis con esto y que, a pesar de todo, podéis seguir siendo amigos. Reflejar todo el proceso en el mural porque os ayudará a ir hacia atrás y plantear una solución al problema.

Es importante que habléis por turnos. Si quieres puedes repartir tarjetas para controlar el turno de palabra. Cada vez que alguien hable, debe entregar una tarjeta (dale tres a cada una, al menos por cada ronda de discusión). Controla que todos participen, se puede averiguar por el número de tarjetas que tenga. Otra medida sería empleando una botella que vaya girando uno a uno indicando el turno de palabra, y que haya una persona que te ayude a controlar el tiempo que tarda cada uno en exponer su punto de vista. Tú haces de anotador y moderador, y el otro te ayuda controlando el tiempo del turno de cada participante. Son técnicas de diálogo. Si lográis resolver el conflicto, iros a tomar algo por ahí y disfrutar del resto del día. Una cena de convivencia sería lo ideal, sobre todo si vosotros mismos lo cocináis todo, aunque si no es posible por no tener nadie un piso propio (ignoro si sois adolescentes o jóvenes o adultos), pues reservad un sitio para cenar, aunque sea en un restaurante chino. Y luego a salir por ahí.

Un cordial saludo y mucha suerte, campeón.

¿Cómo preparar a mis hijos para una adopción?

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Imagen extraída de: http://www.funinfa.org/wp-content/uploads/2013/02/adoption-photo.jpg

Quiero saber cómo puedo preparar a mis hijos de 7 y 10 años para la llegada de un nuevo hermano más pequeño. ¿Cómo les explicamos su llegada para que lo acepten como un hermano más?

Con esas edades, hay que ser ya lo más sincero posible. La adopción es un hecho tal natural como el divorcio, la muerte, los matrimonios homosexuales o ver a un niño transexual. Es algo que está ahí, y en muchas series de televisión que ellos ven han llegado a ver un caso así. Por lo tanto, mi consejo es que trates este asunto con la mayor naturalidad posible. Reúne a toda la familia en el salón, y explicadle que habéis decidido adoptar a un niño, y que ahora tendrán un hermano más. Contadle que, aunque no lo hayan tenido “en su vientre”, será un miembro más de la familia y que igualmente será su hermano porque vosotros vais a ser sus padres a partir de ahora. Al principio pueden sentir un poco de impacto, pero una buena manera de motivarles con la llegada del nuevo hermano es que ellos pueden convertirse en sus “minitutores”.

Ellos pueden ayudar a su nuevo hermano a enseñarle su nueva casa, su nuevo colegio, su nuevo barrio, presentarles a todos sus amiguitos para jugar juntos…Poco a poco se convertirán en grandes amigos a la vez que hermanos. Intenta involucrar todo lo que puedas a tus hijos en este proceso de adopción y adaptación del niño en su nueva vida. Y, por supuesto, nunca dejéis de atender a vuestros hijos por atender al “nuevo”, para evitar cualquier situación de celos. Preocuparos a diario por los tres hijos y comunicaros con ellos y pedirle su participación en
todo momento.