¿Por qué suspendo matemáticas?

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Las matemáticas siempre se me han dado mal, pero no es que sea por no practicar. Tengo seis horas semanales de clases particulares. En clase los sé hacer casi todos pero al llegar la hora del examen los suspendo todos. ¿Qué puedo hacer? Cada día tengo menos confianza en mí misma y pienso que soy tonta porque soy muy lenta al hacerlos y me siento triste.

Estimada:

No es porque seas tonta. Es posible que a lo mejor no estás empleando las estrategias de aprendizaje adecuada. Dime: ¿Sientes ansiedad cada vez que tienes un examen de Matemáticas? Es posible que, al ponerte nerviosa, te bloquees y no te concentres para resolver los problemas. También no sé cómo estudias la asignatura, porque entiendo que en clase, con apuntes por delante e incluso orientaciones del docente, te puedan salir, pero luego están los exámenes donde no tienes apoyos. Deberías pensar si entiendes bien la materia, si relacionas todas las propiedades y teorías, o si para estudiar lo que haces es solamente repetir cientos de ejercicios y estudiártelos, pero sin entender la “esencia” del tema que estás estudiando de Matemáticas, es decir, sus propiedades, su aplicabilidad y la relación que existen entre todas ellas. De nada sirve hacer muchos ejercicios si no entiendes eso ni sabes relacionar los conceptos, aunque vayas a clases particulares. Te recomiendo intentar hacer “macro-esquemas” por cada tema, donde relaciones las propiedades, y comiences a resolver problemas tomando ese macro-esquema como referencia, poniéndolo por delante, y así valores qué se te da mal (planteamiento del problema, realización de determinados cálculos, etc.). Por ejemplo, hay personas que plantean bien la resolución del problema, pero fallan a la hora de realizar cálculos específicos como las derivadas, las integrales, las matrices y determinantes, los logaritmos, etc. En cuanto diagnostiques esto, será reforzar y trabajar más esto hasta que vaya evolucionando.

No eres tonta, solamente te sientes mal por el hecho de que no apruebas las matemáticas, pero estoy seguro de que hay otras cosas que se te dan muy bien. Cada persona tenemos habilidades específicas. De hecho, existen 8 tipos de inteligencias (lingüístico, científico-matemática, naturalista, interpersonal, cinestésica, musical, etc.), y cada uno tenemos desarrollada una de ellas de forma diferente a las demás. Pero en esta vida todo se puede aprender y mejorar, simplemente te pueden costar algunas cosas, pero a todos les pasa igual, sean con las matemáticas o sean con otras cosas (ej: expresión escrita, deportes, dibujo, etc.). Intenta analizar y reflexionar sobre todo lo que te he dicho, pide consejos a los profesores/as y a tus compañeros/as, lleva a la práctica los consejos que te he dicho y evalúa los nuevos fallos que cometas, y revisando siempre en qué te has equivocado o qué no has hecho bien en cada ejercicio o examen que hayas realizado. Poco a poco verás resultados. Muchos tenían dificultades en Matemáticas cuando estaban en el instituto y luego en la universidad arrasaron en esta área cuando se fueron a estudiar una ingeniería.

¿Por qué hemos odiado muchas veces las matemáticas?

Dificultades de aprendizaje en matemáticas en Cádiz
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Las matemáticas son uno de los aprendizajes más básicos para realizar diferentes tareas cotidianas: Hacer la compra, llevar la contabilidad de tu casa, medir las dimensiones de un marco para saber si encajará en una columna, saber cuántas canicas tengo, etc. Sin embargo, muchas veces hemos tenido dificultades para comprender su utilidad y su significado.

No podemos comenzar a trabajar las operaciones aritméticas básicas sin haber antes comprendido el concepto de número y de cantidad. Si no conocemos el sistema de numeración, no podemos trabajar la suma. Si no somos capaces de contar objetos de uno en uno, o de dos en dos, difícilmente sabremos realizar sumas y restas. Lo mismo si no sabemos antes realizar seriaciones o clasificaciones.

También hay alumnos que les resulta confuso utilizar el algoritmo tradicional que llevamos usando durante décadas en las aulas. Aquel en donde habitualmente colocamos los números en columnas, con la cifra de cada orden colocada encima de la otra, y operando por columnas de derecha a izquierda. Sobre todo se les hace más difícil cuando se les terminan los dedos de la mano, y les cuesta entender el concepto de “llevada”. Yo mismo tuve dificultades en ese sentido cuando estuve en el colegio. Para ello, debemos plantear algoritmos alternativos, desde uno que permite descomponer todos los resultados parciales y luego ir sumando todo, u otras estrategias. Recomiendo leer el libro “Enseñar matemáticas a alumnos con necesidades educativas especiales” de Jaime Martínez Montero, donde concretan modelos para enseñar las operaciones aritméticas básicas, diferentes algoritmos de la suma y la resta, y cómo trabajar las nociones prenuméricas.

Si no conseguimos una buena base en las primeras etapas de nuestra escolaridad, podemos tener dificultades cuando trabajemos matemáticas más abstractas, como el álgebra, la trigonometría, los logaritmos o los radicales, entre otros conceptos matemáticos. Es normal entonces que, en muchos casos, haya alumnos que sientan rechazo hacia las matemáticas. Les dan tantos quebraderos de cabeza que no las pueden soportar. No solamente por el agobio que sienten al no poder entenderlas ni aprobarlas, sino porque luego es posible que sus padres achaquen sus dificultades a que no le dedique el tiempo suficiente ni esfuerzo al estudio de las matemáticas. Todo eso trae discusiones, y algo que te amarga tanto la existencia, es lógico que acabes cogiéndole manía.

Es importante trabajar, desde pequeños, el razonamiento lógico e inductivo. Les ayuda a estimular su mente para abrirse a procesos más abstractos, donde tengan que relacionar propiedades e ideas. Se puede empezar planteando juegos de lógica, pequeños desafíos, y luego ir avanzando a otros problemas de mayor dificultad. También otras habilidades como la orientación espacio-temporal y la capacidad para representar un espacio en tu mente suelen ser útiles.