Entre el 23 de diciembre por la tarde hasta el 10 de enero inclusive, estaré fuera del despacho por las Navidades. El 11 de enero se reanuda la actividad presencial, aunque podéis seguir contactando conmigo para consultar online o por videoconferencia.
Aprovecho para desearos a todos/as unas felices fiestas y un próspero 2016, lleno de aventuras, proyectos exitosos y buenas noticias.
Si ya no existe amor entre ustedes dos, no tienen por qué seguir siendo pareja. No tiene sentido. Ahora la cuestión es saber cómo van ustedes dos a comunicarle esta situación a sus tres hijos. Deben ustedes reunir a toda la familia y explicarse a sus hijos pequeños que sus padres ya no se quieren como antes y que han decidido separarse y vivir por separado sus vidas, pero que a pesar de ellos ellos seguirán siendo sus padres y que se preocuparán a diario por ellos.
¿Cómo afrontarlo? Independientemente de si ustedes deciden optar por la custodia compartida o no, siempre el padre y la madre debe informarse sobre el estado de salud de sus hijos. Visitadles con frecuencia, llamadles por teléfono, llevadlos a merendar…y a ser posible acompañadlos los dos. Ellos deben ver que, aunque su padre y su madre hayan decidido divorciarse, ellos dos pueden seguir siendo amigos y verse con normalidad, y estar juntos junto a sus tres hijos. Incluso podrían ir los dos juntos al menos una vez a la semana a recoger a sus hijos del colegio. Y si uno de los dos conoce a otra persona, puede visitar a su expareja y a sus hijos acompañado de su padre, ¡y hasta cenar en nochebuena juntos!
La clave de la intervención es que, a pesar de que se hayan divorciado, ustedes deben seguir preocupándose a diario para ver a sus hijos, visitándolos y hablando con ellos a diario para que ninguno de los tres eche en falta a su padre y a su madre, y seguir preocupándose por su educación. Ellos deben ver que sus padres pueden estar juntos aunque estén divorciados, y si ven que sus padres son felices, ellos podrán serlo también, y aprender que su padre y su madre pueden enamorarse de otras personas y ser felices con ellas. No hay que esconderles nada, porque poco a poco deben aprender que estas circunstancias pueden darse en cualquier momento.
El trastorno espectro autista (TEA) pertenece al grupo de los trastornos generalizados del desarrollo (TGD). Los niños con este trastorno presentan problemas para comunicarse, ya que carecen de función simbólica, que es la capacidad que tenemos las personas para emitir nuestras representaciones al exterior para establecer un proceso comunicativo. Pueden no llegar a sentir interés por las personas, además de un comportamiento obsesivo. Les gusta que esté todo sistematizado y que sea a su vez muy rutinario. Sienten ansiedad cuando hay incertidumbre o se introducen novedades bruscas. Les cuesta entender el lenguaje verbal, sobre todo si utilizamos metáforas, ironías o expresiones con doble sentido («las peras»).
Para comunicarnos con estos alumnos, resulta recomendable comenzar utilizando sistemas aumentativos y alternativos de la comunicación. Sobre todo se recomienda utilizar sistemas visuales, que ayuden al alumnado a comprender el mensaje y asociar el lenguaje a una imagen determinada. Los recursos más utilizados son las fotografías y los pictogramas. Los pictogramas son imágenes representativas de determinado vocabulario. Podemos construir frases o secuencias de acciones a través de pictogramas para que el alumnado nos comprenda. Por ejemplo, si queremos intentar enseñarle que no está bien meterse el dedo en la nariz en público para sacarse un moco, le pondríamos dos pictogramas. El primero de ellos, es una foto o un pictograma donde sale un niño sonándose la nariz con un pañuelo o quitándose la burilla con el pañuelo. Al lado, un pictograma tachado donde aparece un niño metiéndose el dedo en la nariz. El tachón le indica que esa acción no es correcta hacerla. También se utilizan secuencias de pictogramas para indicar secuencias de acciones o actividades que van a realizarse a lo largo del día, de forma que le permita predecir lo que se va a hacer y, por lo tanto, reducir los síntomas de ansiedad por la incertidumbre.
Entre los recursos existentes, podemos utilizar tableros de comunicación, donde representemos mensajes, cuentos o incluso calendarios. Por ejemplo, podemos representar en un póster el calendario de la semana, con pictogramas de las materias que se trabajan cada hora o en cada momento de la jornada (antes y después del recreo, antes de ir al comedor…), con las acciones que se hace al entrar en clase (colgar el chaquetón, sacar los libros, saludar al profesor, portarse bien…), y con las fotos del profesorado que le va a dar clase. Cada niño puede tener su propia agenda de pictogramas, cuentos hechos con pictogramas, y en clase pueden utilizarse recursos visuales como las presentaciones en Powerpoint, los gráficos, los mapas, los flashcards, etc., para fomentar la atención y la comprensión de la información.
Cuando queremos enseñarles a hacer una actividad o a modificar su conducta, es importante ir avanzando de forma progresiva. Suelen rechazar los cambios bruscos, así que, si por ejemplo queremos hacerle probar un nuevo alimento, mejor empezamos con alimentos con sabores parecidos a los que le gustan a él (por ejemplo), y en pequeñas cantidades, combinándolo con alimentos que le gustan. Comenzamos siempre presentándole un menú con fotos de los platos que va a comer, y al final, como refuerzo, su postre preferido y la actividad que harán después de comer (por ejemplo, ver en la televisión su programa favorito). Se debe reforzar cada acción positiva que realiza.
Se recomienda leer libros como «Los niños pequeños con autismo. Soluciones prácticas para problemas cotidianos», del equipo DELETREA, el cual aporta unas ideas interesantes para educar a nuestros hijos con autismo. También sería positivo combinar esto con dinámicas que le permitan comprender las emociones de los demás, donde deba reconocer las expresiones de diferentes emociones básicas (alegría y tristeza, ira, miedo, etc.) comenzando con pictogramas y poco a poco usando fotografías y fotos donde no haya rostros representados pero que, por la situación explicada, deba seleccionar la emoción más oportuna.
Muchas de estas propuestas queremos trabajarla desde el Gabinete Psicopedagógico Kaposkly.
Estaré ausente del despacho durante unos días, posiblemente hasta el jueves 8. Podéis llamarme al móvil para pedir citar o hacerme cualquier consulta, además de disponer del correo electrónico (entrad en la sección de Contacto). Por favor, si veis que no estoy en el despacho, llamadme al teléfono móvil o enviadme un correo si no es algo urgente, si lo preferís así. Al WhatsApp mejor no porque yo lo tengo instalado en una tablet, no en el móvil.
Vamos a plantear el siguiente supuesto: Marco Antonio se levanta a las 9 de la mañana, y directamente se sienta delante del ordenador. Juega toda la mañana a su videojuego de rol preferido, desayunando en el dormitorio llevándose una taza de Cola-Cao y dos magdalenas. Al mediodía, abre sus correos electrónicos y se mete en la página web sobre el videojuego, para leer trucos, novedades y datos de interés. Lee los artículos que le interesan y comenta la mayoría de esas noticias, recibiendo a veces valoraciones positiva («flecha verde») o negativas («flecha roja»).
Llega la hora de comer. Su madre sufre una barbaridad para conseguir que Marco Antonio se siente en la mesa, y come a toda prisa y sin atender a las conversaciones de los demás. Tiene la cabeza en otra cosa, en lo que va a hacer a continuación en su ordenador. Por la tarde se conecta al mismo videojuego de rol, cuando su grupo de amigos de videojuegos se conectan, y durante toda la tarde se dedica a jugar a ese videojuego. Se acuesta tarde, y la mayoría de las veces porque su padre le obliga a acostarse porque si no, sería capaz de quedarse hasta muy tarde.
No sale nunca con amigos a la calle, solamente se relaciona con personas en su ordenador. Nunca quiere ir con sus padres a ningún sitio. Y estamos hablando de cuando está de vacaciones, porque en el instituto le va muy mal. Hay días en que falta a clase a escondidas para quedarse jugando, y cuando va a clase no atiende nunca a la explicaciones de sus profesores, apenas se implica en las tareas en grupo y no se habla con sus compañeros. Se queda normalmente dando paseos por el patio, solo, o pensando ideas para cuando vuelva a casa y continúe jugando. Ha suspendido 7 asignaturas en la última evaluación, y ya ha repetido un curso. Sus profesores no saben qué hacer con él, porque cuesta mucho conseguir que esté centrado y le motive lo que estudia. Han tenido charlas con él y con sus padres. Se sienten mal por no haber vigilado adecuadamente a su hijo, pero el problema es que ambos trabajan todo el día y llegan a casa muy tarde, y su hijo se pasa todos los días solo.
¿Qué es lo que le puede pasar a Marco Antonio? Es posible que tenga un problema de adicción a los videojuegos. No es adicto al ordenador, solamente a ese videojuego de rol. Lo sabemos porque solamente está dedicado a ese videojuego, y cuando lee algo, solamente lee páginas que hablan sobre ese videojuego. No se preocupa de relacionarse con otras personas, no hace caso a su familia (los ve como si fueran dos personas que viven solamente para pagarle el acceso a Internet y darle de comer), pasa de los estudios, etc. ¿Qué expectativas tiene Marco Antonio acerca de su vida? Solamente es adicto a ese videojuego concreto, a ese contenido.
Es importante realizar un diagnóstico y trabajar con él, aunque es importante que primero él admita que tiene un problema y necesita ayuda. Para ello el psicopedagogo puede ayudarle a darse cuenta de aquellos factores de su vida que está dejando de lado, sobre todo pensar sobre su futuro. ¿Realmente buscará trabajo cuando prefiere quedarse en casa jugando? ¿Cómo va a costearse el acceso a Internet y la comida si los padres deciden echarle de casa? Tras esto, se inicia un proceso el joven comenzará a controlar sus impulsos y a moderar el uso de la tecnología. No se trata de dejarlo ni de prohibírselo, sino de saber compaginar la tecnología con todo lo demás (estudios, amigos, trabajo, familia…) de forma adecuada. Se trabajan con él actividades relacionadas con el ocio alternativo, la educación para el consumidor, la autoestima y el autoconcepto, las habilidades sociales, la inteligencia emocional, etc., según sus necesidades. También es importante que las familias reciban el asesoramiento oportuno para saber cómo implicarse de manera adecuada.
Es un proceso que puede durar tiempo, pero los resultados pueden ser muy beneficiosos a largo plazo. Si necesitas ayuda, sea porque tengas dudas o sospeches de que eres adicto o que tienes a un familiar que pueda tener esos síntomas, ve a la sección de «Contacto«.