¿Qué puedo hacer si a mi hijo o hija le han dicho que tiene dislexia? Guía práctica para familias

Recibir la noticia de que tu hijo tiene dislexia puede generar un torbellino de emociones: preocupación, confusión, alivio por ponerle un nombre a las dificultades, y muchas preguntas. Es importante recordar que la dislexia es una dificultad específica del aprendizaje de origen neurobiológico. No tiene nada que ver con la inteligencia. De hecho, muchas personas con dislexia son brillantes, creativas y tienen un gran potencial.

Si tu hijo o hija ha sido diagnosticado con dislexia, esta guía te ofrece una serie de pasos prácticos y recomendaciones para afrontar esta nueva etapa y acompañarlo de la mejor manera.

1. Infórmate y comprende la dislexia

El primer paso es educarte. Cuanto más entiendas sobre la dislexia, mejor podrás apoyar a tu hijo/a.

  • ¿Qué es la dislexia? Es una dificultad para reconocer las palabras de forma precisa y fluida, lo que afecta la lectura, la ortografía y, en ocasiones, la expresión escrita.
  • Mitos comunes: Desmiente la idea de que la dislexia es «ver las letras al revés» o que se cura con esfuerzo. Es una condición con la que se nace y que requiere estrategias de aprendizaje adaptadas.
  • Recursos fiables: Busca información en asociaciones de dislexia, fundaciones educativas o profesionales especializados.

2. Habla con tu hijo con honestidad y empatía

Es crucial abordar el tema con tu hijo de forma abierta y positiva.

  • Explica qué es la dislexia de forma sencilla: «Tu cerebro procesa las letras y las palabras de una forma un poco diferente. Eso significa que aprender a leer y escribir te va a costar un poco más que a otros niños, pero no significa que seas menos inteligente
  • Hazle saber que no está solo: Comparte ejemplos de personas exitosas con dislexia (científicos, artistas, empresarios).
  • Refuerza sus puntos fuertes: La dislexia no define a tu hijo. Enfócate en sus talentos y habilidades en otras áreas.
  • Valida sus sentimientos: Reconoce si se siente frustrado, triste o enojado. «Entiendo que esto te parezca difícil a veces, y está bien sentirte así.«

3. Colabora estrechamente con la escuela

La escuela es tu mayor aliado en este proceso.

  • Comunícate con el profesorado: Explícales el diagnóstico y solicita una reunión para discutir las adaptaciones necesarias.
  • Plan de apoyo individualizado (PAI): Pide que se elabore un plan que incluya metodologías específicas, como el uso de materiales adaptados, más tiempo para los exámenes, reducción de la cantidad de texto, etc.
  • Fomenta la flexibilidad: La paciencia y la comprensión de los docentes son clave. Recuérdales que tu hijo/a está esforzándose.
  • Mantente en contacto: Las reuniones periódicas son fundamentales para evaluar el progreso y ajustar las estrategias.

4. Busca apoyo profesional especializado

Un equipo de profesionales puede marcar una gran diferencia. Los profesionales de la pedagogía y psicopedagogía pueden ayudar a tu hijo/a a trabajar sus habilidades de conciencia fonológica, silábica, léxica y semántica, además de la lectura y la escritura. Puede ayudarle a diseñar estrategias de aprendizaje personalizadas y a abordar posibles dificultades emocionales. Además, si muestra signos de baja autoestima, ansiedad o frustración, puede ofrecerle herramientas para gestionar sus emociones.

5. Apoya a tu hijo en casa con estrategias efectivas

El ambiente familiar es un pilar fundamental.

  • Crea un espacio de estudio adecuado: Ordenado, tranquilo y con buena iluminación.
  • Fomenta la lectura de forma lúdica: No lo fuerces. Lean juntos, usa audiolibros, cómics, libros sobre temas que le interesen. La clave es que la lectura sea un placer.
  • Usa la tecnología a tu favor: Existen aplicaciones, software de texto a voz, correctores ortográficos y programas específicos para dislexia que pueden ser de gran ayuda.
  • Prioriza la comprensión sobre la perfección: Es más importante que entienda lo que lee a que lo lea sin errores. Lo mismo con la escritura.
  • Ayuda con la organización: Las personas con dislexia a veces tienen dificultades con la organización y la memoria de trabajo. Ayúdale con agendas, calendarios y rutinas.
  • Refuerza positivamente: Celebra cada pequeño avance, cada esfuerzo. El ánimo y la motivación son vitales para su autoestima.
  • Sé paciente: El progreso puede ser lento y fluctuante. Habrá días buenos y días malos. Tu paciencia es su mayor tesoro.

6. Cuida el bienestar emocional de tu hijo (y el tuyo)

El impacto emocional de la dislexia puede ser significativo.

  • Escucha sus frustraciones: Permítele expresar sus sentimientos sin juicio.
  • Fomenta la autoestima: Recuérdale constantemente sus fortalezas, talentos y lo mucho que lo valoras. La dislexia es solo una parte de él, no su identidad.
  • Actividades fuera del ámbito académico: Asegúrate de que tenga tiempo para sus hobbies, deportes y amigos, donde pueda sentirse exitoso y relajado.
  • Busca apoyo para ti: Compartir tus preocupaciones con otros padres, grupos de apoyo o profesionales puede ser muy útil para gestionar tus propias emociones.

La dislexia es un viaje largo, pero con el apoyo adecuado, tu hijo/a puede desarrollar todo su potencial. Tu amor, comprensión y persistencia serán las herramientas más poderosas en este camino.

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Educar en la era digital: cómo poner límites sanos sin perder el vínculo

La era digital ha transformado radicalmente la forma en que vivimos, nos comunicamos y, por supuesto, educamos a nuestros hijos e hijas. Si bien la tecnología ofrece un sinfín de oportunidades para el aprendizaje y el desarrollo, también presenta desafíos únicos, especialmente a la hora de establecer límites. Como padres y madres, nos enfrentamos a la difícil tarea de guiar a nuestros hijos e hijas en este mundo digital sin desconectarnos de ellos. ¿Cómo lograr un equilibrio saludable?

Entendiendo el panorama actual

Nuestros hijos e hijas han nacido en un mundo donde las pantallas son omnipresentes. Desde la Tablet en la cuna hasta los videojuegos y las redes sociales en la adolescencia, la tecnología es una parte intrínseca de su realidad. Negarles por completo el acceso no solo es irrealista, sino que podría dejarlos en desventaja en un futuro cada vez más digitalizado. Sin embargo, un uso sin control puede derivar en problemas como la adicción, el aislamiento social, la exposición a contenido inapropiado o el ciberacoso.

La clave: comunicación y empatía

Antes de establecer cualquier regla, es fundamental dialogar con nuestros hijos e hijas. Escucharlos, entender sus intereses y preocupaciones en el ámbito digital, y validar sus sentimientos. La imposición unilateral de normas sin explicación solo generará resistencia y resentimiento. En su lugar, optemos por un enfoque basado en la empatía: «Entiendo que te guste mucho este juego, pero necesitamos encontrar un equilibrio para que no afecte tus otras actividades«.

Estrategias para establecer límites sanos

Aquí te compartimos algunas estrategias prácticas para establecer límites sin romper el vínculo con tus hijos:

  • Establecer zonas libres de pantallas: Designa momentos y lugares en el hogar donde las pantallas estén prohibidas, como la mesa durante las comidas, el dormitorio a la hora de dormir o durante las reuniones familiares. Esto fomenta la interacción cara a cara y otras actividades.
  • Acordar tiempos de uso: En lugar de prohibiciones drásticas, pacta con ellos tiempos de uso diarios o semanales. Utiliza temporizadores si es necesario. La negociación y el compromiso son cruciales para que se sientan parte de la decisión.
  • Fomentar actividades alternativas: Anima a tus hijos a explorar hobbies fuera de la pantalla, como deportes, lectura, arte, música o juegos de mesa. Ofrece opciones atractivas que les demuestren que hay un mundo más allá de lo digital.
  • Ser un modelo a seguir: Los niños aprenden principalmente por imitación. Si tú mismo pasas todo el día con el móvil en la mano, será difícil que tus hijos entiendan la importancia de los límites. Predica con el ejemplo.
  • Educar sobre el contenido: No solo se trata del tiempo de uso, sino de lo que ven. Habla con ellos sobre la seguridad en línea, el contenido inapropiado, la privacidad y el ciberacoso. Enséñales a ser usuarios críticos y responsables.
  • Utilizar herramientas tecnológicas inteligentemente: Existen aplicaciones de control parental que pueden ayudarte a gestionar el tiempo de pantalla y filtrar contenido. Sin embargo, estas herramientas deben ser un complemento a la comunicación, no un sustituto.
  • Conectar en el mundo digital: Interésate por sus juegos, sus canales favoritos de YouTube o las redes sociales que utilizan. Esto te permitirá entender mejor su mundo y establecer un puente de comunicación, reforzando el vínculo. Pregúntales sobre lo que les gusta y qué están aprendiendo.
  • Ser flexibles y revisar las reglas: A medida que los niños crecen y sus necesidades cambian, las reglas también deben evolucionar. Realiza revisiones periódicas con ellos para ajustar los límites según su madurez y responsabilidad.

La importancia del vínculo

Poner límites no significa ser autoritario. Significa cuidar y proteger. Cuando establecemos normas con amor y respeto, nuestros hijos entienden que lo hacemos por su bienestar. Mantener el vínculo fuerte a través de la comunicación abierta, el afecto y el tiempo de calidad juntos es la base para que acepten y comprendan la importancia de estos límites.

Educar en la era digital es un desafío constante, pero también una oportunidad para enseñar a nuestros hijos a ser ciudadanos digitales responsables y equilibrados. La clave no es desconectar, sino conectar de otra manera, guiándolos con sabiduría y amor en este viaje digital.

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Desglosando la Nueva FP en España: ¿Qué Significan los Grados A, B, C, D y E?

Como gabinete psicopedagógico, sabemos que el mundo educativo está en constante evolución, y la Formación Profesional (FP) en España ha experimentado un cambio significativo con la nueva Ley de FP (Ley Orgánica 3/2022). Uno de los aspectos clave de esta reforma es la reorganización de las ofertas formativas en cinco grados (A, B, C, D y E), que van desde microformaciones hasta la titulación universitaria. Entender estas diferencias es crucial para que las familias puedan orientar a sus hijos en sus itinerarios formativos.

Atrás quedaron las antiguas denominaciones. Ahora, el sistema de FP se estructura de manera más modular, flexible y conectada con las necesidades del mercado laboral. Veamos qué comprende cada uno de estos grados:

Grado A: Acreditación Parcial de Competencia 🎖️

El Grado A es la unidad más pequeña y fundamental del nuevo sistema. Se centra en la acreditación de una parte de una competencia profesional recogida en el Catálogo Nacional de Cualificaciones Profesionales. Es decir, se consigue superando parte de un módulo formativo (por ejemplo, un curso que se corresponde con una unidad formativa completa perteneciente a un módulo) o demostrar parte de las competencias. Es ideal para:

  • Actualización rápida: Profesionales que necesitan actualizar una habilidad específica.
  • Reconocimiento de experiencia: Personas con experiencia laboral que desean certificar parte de sus conocimientos.
  • Primer contacto con la FP: Jóvenes o adultos que quieren empezar a formarse de forma muy específica sin comprometerse con una titulación completa.

Ejemplo de curso: Un curso de «Manipulación de alimentos» (dentro de la cualificación profesional de Hostelería y Turismo), o una microformación sobre «Manejo básico de un software de diseño gráfico específico» (dentro de una cualificación de Diseño Gráfico). Se trataría de un curso cuyo plan de estudios se corresponde con el de una unidad formativa perteneciente a un módulo que a su vez se encuentra dentro de un certificado profesional.

Grado B: Microformación 🧩

El Grado B se construye sobre el Grado A. Consiste en una acumulación de varias acreditaciones parciales de competencia (Grados A), conformando una microformación que acredita una o varias competencias profesionales completas. Se consigue superando un curso cuyo plan de estudios equivale a un módulo formativo completo o más de uno, o una unidad de competencia completa (cabe señalar que un certificado profesional se compone de varios módulos formativos). Su objetivo es:

  • Especialización puntual: Adquirir una competencia profesional completa en un área concreta.
  • Flexibilidad: Permite ir construyendo un perfil profesional a medida, acumulando diferentes microformaciones.
  • Puente a niveles superiores: Sirve como base para acceder a los grados superiores de la FP.

Ejemplo de curso: Un curso completo de «Elaboración de tapas y pinchos» (varias acreditaciones parciales de hostelería), o un curso de «Gestión de redes sociales para pymes» (compuesto por módulos como creación de contenido, análisis de métricas, etc.).

Grado C: Certificado de Competencia 📜

Los Grados C equivalen a los antiguos Certificados de Profesionalidad, ahora llamado «Certificados profesionales». Son ofertas formativas que acreditan una cualificación profesional completa incluida en el Catálogo Nacional de Cualificaciones Profesionales. Se compone de un conjunto de unidades de competencia, con sus respectivos módulos formativos, cuyo conjunto lleva a tener una cualificación profesional que te permite desenvolverte en una serie de puestos de trabajo determinados. Requieren un nivel de conocimientos y habilidades más profundo que los grados A y B. Son ideales para:

  • Ingreso al mercado laboral: Obtener una cualificación reconocida que facilita la inserción profesional.
  • Reconversión profesional: Adquirir nuevas cualificaciones para cambiar de sector.

Ejemplo de curso y titulación:

  • Título: Certificado de Profesionalidad de «Atención sociosanitaria a personas en el domicilio».
  • Título: Certificado de Profesionalidad de «Operaciones básicas de cocina».
  • Título: Certificado de Profesionalidad de «Montaje y mantenimiento de instalaciones eléctricas de baja tensión».

Grado D: Ciclos Formativos (Grado Básico, Grado Medio, Grado Superior) 🎓

Este es el grado más conocido y el que concentra el mayor número de alumnos. Los Grados D son los Ciclos Formativos de Formación Profesional, que se organizan en:

  • Grado Básico (FP Básica): Sustituyen a los antiguos PCPI. Ofrecen una vía para la titulación de la ESO y una cualificación profesional a alumnos que no han obtenido el título de la ESO.
  • Grado Medio: Acceso con el título de la ESO o equivalente, o con un título de formación profesional de Grado Básico. Proporcionan una cualificación profesional de nivel intermedio. También se puede acceder a través de una prueba de acceso.
  • Grado Superior: Acceso con el título de Bachillerato o equivalente, o con un título de Técnico (formación profesional de Grado Medio). Proporcionan una cualificación profesional de nivel superior. También se puede acceder a través de una prueba de acceso.

Estos ciclos incluyen prácticas en empresas y conducen a un Título de Técnico (Grado Medio) o Título de Técnico Superior (Grado Superior), permitiendo la inserción laboral directa o la continuación de estudios (universidad, en el caso de los titulados en Grado Superior).

Ejemplo de curso y titulación:

  • Grado Básico: Título Profesional Básico en «Mantenimiento de Vehículos».
  • Grado Medio: Título de Técnico en «Sistemas Microinformáticos y Redes».
  • Grado Superior: Título de Técnico Superior en «Desarrollo de Aplicaciones Multiplataforma».

Grado E: Cursos de Especialización 🚀

El Grado E representa la cúspide de la Formación Profesional y está diseñado para la especialización de quienes ya poseen un Título de Grado Medio o Superior. Son conocidos como «Másteres de FP» y buscan:

  • Alta especialización: Adquirir conocimientos avanzados en un área específica y de alta demanda laboral.
  • Innovación: Adaptarse a los avances tecnológicos y las nuevas necesidades del mercado.
  • Diferenciación profesional: Mejorar la empleabilidad y acceder a puestos de mayor cualificación.

Ejemplo de curso y titulación:

  • Título: Curso de Especialización en «Inteligencia Artificial y Big Data» (para titulados en Grado Superior de informática).
  • Título: Curso de Especialización en «Ciberseguridad en entornos de las tecnologías de la información» (para titulados en Grado Superior de informática y redes).
  • Título: Curso de Especialización en «Fabricación aditiva» (para titulados en Grado Superior de diseño en fabricación mecánica).

¿Cómo Ayudamos Desde el Gabinete Psicopedagógico?

Entender esta nueva estructura puede ser complejo, tanto para los estudiantes como para las familias. Desde nuestro gabinete, ofrecemos orientación individualizada para:

  • Evaluar intereses y aptitudes: Ayudar a su hijo a descubrir qué áreas profesionales le motivan y en cuáles podría destacar. Se podría hacer un estudio dirigido a explorar las necesidades, intereses, aptitudes y rasgos de personalidad de estos con el fin de extraer un perfil al cual irían asociadas una serie de salidas académicas y profesionales.
  • Informar sobre las salidas profesionales: Explicar las oportunidades laborales de cada grado y titulación, así como el grado de empleabilidad de cada uno de estos y perspectivas de futuro.
  • Diseñar itinerarios formativos: Planificar la trayectoria educativa más adecuada, considerando tanto las opciones de FP como la conexión con la universidad, así como aquella formación complementaria que puede requerir para alcanzar sus metas profesionales y las vías para buscar trabajo de estos (oposiciones, bolsas de trabajo, agencias de colocación, presentación del currículum vitae y carta de presentación, inscripción en plataformas de búsqueda de empleo, redes sociales…).
  • Apoyar en la toma de decisiones: Brindar herramientas y estrategias para una elección informada y consciente.

La nueva FP es una oportunidad fantástica para construir trayectorias profesionales flexibles y adaptadas a un mercado laboral en constante cambio. ¡No dudes en consultarnos para resolver cualquier duda y guiar a tu hijo en este emocionante camino!

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De Primaria a la ESO: Orientaciones para Familias con hijos e hijas que han tenido dificultades de aprendizaje

El paso de Primaria a la ESO es un rito de iniciación. Para cualquier estudiante, es un cambio significativo: nuevos compañeros, más profesores, asignaturas más complejas y una mayor exigencia de autonomía. Pero si tu hijo o hija ha tenido dificultades en Primaria, ya sean académicas (lectura, escritura, matemáticas), de organización, atención, o incluso sociales y emocionales, este salto puede parecer una montaña inmensa.

Es natural sentir preocupación. Sin embargo, con la preparación y el apoyo adecuados, esta etapa puede ser una oportunidad para consolidar aprendizajes, desarrollar nuevas habilidades y construir una mayor confianza en sí mismo/a. No se trata de «ponerse al día» mágicamente en un verano, sino de sentar las bases para que tu hijo/a tenga las herramientas para navegar este nuevo entorno con éxito.

Pilares de la Preparación: Estrategias Clave

La preparación debe ser holística, abordando no solo lo académico, sino también lo organizativo, social y emocional.

1. Consolidación Académica: Sin Presión, con Refuerzo Estratégico

El verano no es para «dar el temario de la ESO», sino para consolidar las bases de Primaria.

  • Identifica las áreas clave: Revisa las notas y comentarios de los profesores de Primaria. ¿Dónde tuvo más dificultades? ¿Lectura comprensiva, cálculo básico, expresión escrita? Enfócate en 2-3 áreas fundamentales.
  • Refuerzo divertido y funcional: Evita el «estudio» forzado. Usa juegos de mesa que impliquen cálculo, lectura de cuentos juntos, escritura de diarios de verano, o aplicaciones educativas interactivas. El objetivo es que repasen sin sentir que es un castigo.
  • Lectura diaria: La lectura es la base de todo. Dedica un tiempo cada día a leer juntos o que lean en voz alta. Hablad sobre lo leído para trabajar la comprensión. Que elijan libros que les interesen.
  • Habilidades básicas de matemáticas: Repasad las operaciones básicas y la resolución de problemas sencillos. Utiliza situaciones cotidianas (calcular el precio de algo, repartir, medir).
  • Considera un apoyo externo: Si las dificultades son significativas, un/a profesor/a particular durante unas semanas de verano (con un enfoque lúdico y práctico) puede ser muy beneficioso para repasar y construir confianza.

2. Desarrollo de Habilidades de Organización y Estudio: Claves para la Autonomía

Este es uno de los aspectos más críticos para el éxito en la ESO.

  • La agenda como mejor amiga: Antes de empezar el curso, compra una agenda adecuada. Enséñale a usarla: anotar deberes, exámenes, fechas importantes. Practicad juntos.
  • Organización del material: Ayúdale a crear un sistema para organizar sus carpetas, cuadernos y apuntes. Que aprenda a guardar cada cosa en su sitio. Puedes practicar con un «simulacro» de mochila y carpeta.
  • Espacio de estudio: Dedicad un rincón tranquilo y ordenado en casa que sea «su espacio de estudio». Ayúdale a mantenerlo organizado.
  • Gestión del tiempo: Hablad sobre la importancia de dedicar un tiempo fijo al estudio cada día (aunque al principio sea poco). Practicad con un horario simple de verano que incluya tiempo libre y responsabilidades. Que entiendan que el estudio no es solo «hacer deberes».
  • Técnicas de estudio básicas: Introducid conceptos simples como subrayar, hacer esquemas sencillos o resúmenes cortos. No es necesario dominarlo, pero sí conocer que existen.

3. Fortalecimiento Emocional y Social: La Confianza lo es Todo

Las dificultades en Primaria pueden haber mermado su autoestima. La ESO es una nueva oportunidad.

  • Validar sus sentimientos: Reconoce sus miedos y ansiedades. «Entiendo que estés un poco nervioso/a por el instituto, es un gran cambio». Normaliza la situación.
  • Fomentar la comunicación: Crea un espacio seguro para que hable sobre lo que le preocupa. Escucha activamente sin juzgar ni minimizar.
  • Historias de éxito: Comparte experiencias propias (o de otras personas) de cómo superaste un desafío similar. Anímale a buscar la parte positiva del cambio.
  • Habilidades sociales: Hablad sobre cómo hacer nuevos amigos, cómo afrontar posibles situaciones de conflicto o cómo pedir ayuda a los profesores. Podéis incluso practicar roles en casa.
  • Fomenta la independencia: Permítele tomar decisiones (apropiadas para su edad), asumir responsabilidades y resolver pequeños problemas por sí mismo/a. Cada éxito, por pequeño que sea, suma confianza.
  • Actividades extracurriculares: Considera apuntarle a alguna actividad que le apasione (deporte, música, arte) que le permita conocer gente nueva y sentirse bien consigo mismo/a fuera del ámbito académico.

4. Comunicación con el Centro Escolar: Un Aliado Fundamental

No estás solo/a en esto. El instituto y los profesionales son tus mejores aliados.

  • Contacto con el centro: Si es posible, contacta con el tutor/a de transición de Primaria o el orientador/a del instituto antes de que empiece el curso. Comparte la información relevante sobre las dificultades de tu hijo/a.
  • Informar a los nuevos profesores: Pregunta si es posible que la información sobre las necesidades de tu hijo/a se comparta con sus futuros profesores. Esto les ayudará a entenderle mejor desde el principio.
  • Pedir adaptaciones: Si tu hijo/a tiene un diagnóstico que requiere adaptaciones curriculares o metodológicas, asegúrate de que el instituto esté al tanto y que se implementen.
  • Seguimiento cercano: Durante los primeros meses, mantén una comunicación fluida con el tutor/a de la ESO para detectar posibles problemas a tiempo y buscar soluciones.

El objetivo es que este verano sea un puente, no un muro. No se trata de convertir las vacaciones en una extensión del colegio, sino de infundir confianza y equipar a tu hijo/a con las herramientas que necesitará. Celebra los pequeños logros, sé paciente y recuerda que tu apoyo incondicional es la base más sólida para su éxito en esta emocionante nueva etapa. Con un enfoque equilibrado y proactivo, el paso a la ESO puede ser, de hecho, una oportunidad para que tu hijo/a florezca.

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TDAH en Verano: Equilibrio entre la Diversión y la Estructura

El verano, con sus días largos y su ritmo relajado, es un respiro ansiado para muchas familias. Para los niños con TDAH y sus padres, sin embargo, esta época puede ser un arma de doble filo. La ausencia de la rutina escolar estructurada, las expectativas de «descanso» y la libertad a menudo ilimitada pueden llevar a la desorganización, el caos y un aumento de los comportamientos impulsivos. ¿Cómo encontrar ese equilibrio perfecto entre permitir que disfruten de su merecido descanso y evitar que la casa se convierta en una zona de guerra sin reglas, sin sentir que te has convertido en su profesor a tiempo completo?

La clave está en la estructura flexible y la anticipación, no en la imposición rígida. Tu objetivo no es replicar el colegio, sino proporcionar un marco que ofrezca seguridad y previsibilidad, permitiendo al mismo tiempo la espontaneidad y la alegría del verano.

Aquí es donde entra en juego la magia de una estructura bien pensada. No se trata de horarios militares, sino de anclajes que dan forma al día sin quitarle la diversión.

La clave está en la estructura flexible y la anticipación, no en la imposición rígida. Tu objetivo no es replicar el colegio, sino proporcionar un marco que ofrezca seguridad y previsibilidad, permitiendo al mismo tiempo la espontaneidad y la alegría del verano. Entre las estrategias, se encuentran las siguientes:

1. Diseña un Marco, No un Horario Rígido

En lugar de un horario detallado minuto a minuto, piensa en un marco diario predecible. Podría incluir:

  • Horas aproximadas para levantarse y acostarse: No tienen que ser idénticas a las del colegio, pero mantener una ventana de 1-2 horas para irse a la cama y levantarse ayuda enormemente. Un buen descanso es fundamental para la regulación del TDAH.
  • Bloques de Actividad: En lugar de «matemáticas de 10:00 a 10:45», piensa en «tiempo de actividad tranquila por la mañana», «actividad al aire libre por la tarde», o «tiempo de tareas del hogar».
  • Transiciones Claras: Los niños con TDAH a menudo tienen dificultades con las transiciones. Avisa con antelación cuando una actividad va a terminar y otra a empezar («En 10 minutos recogemos y vamos a merendar»). Usa temporizadores visuales o auditivos.

2. Visualiza la Rutina: Pizarras y Listas

Los apoyos visuales son tus mejores amigos. Un niño con TDAH se beneficia enormemente de ver la rutina.

  • Pizarra de Actividades Diarias/Semanales: Una pizarra blanca en un lugar visible donde anotéis las pocas actividades principales del día. Usa dibujos o pictogramas si son pequeños. Por ejemplo: «Desayuno», «Jugar fuera», «Comer», «Tiempo libre/Pantallas», «Cenar», «Hora de dormir».
  • Listas de Tareas Simples: Para pequeñas responsabilidades, crea listas de verificación. «Mi lista de la mañana»: ( ) Hacer la cama, ( ) Vestirse, ( ) Desayunar. Esto les da un sentido de logro y autonomía.

3. Tiempo de Pantallas: Establece Límites Claros y Negocia

Las pantallas son un tema candente. En verano, sin la estructura escolar, pueden volverse el centro del universo.

  • Acuerdos Previos: Antes de que empiece el caos, sientan juntos y negocien un tiempo diario o semanal de pantallas. Anótalo en la pizarra.
  • Sistema de Fichas/Recompensas: Algunos niños se benefician de un sistema donde ganan tiempo de pantalla después de completar ciertas actividades (lectura, ejercicio, ayuda en casa).
  • No por la Mañana: Considera una regla de «no pantallas antes de cierta hora» o «no pantallas hasta que se hayan hecho X cosas». Esto evita que se enganchen desde primera hora.

4. Actividades Significativas: Calidad sobre Cantidad

No se trata de llenar cada minuto, sino de incluir actividades que sean estimulantes y gratificantes.

  • Movimiento Diario: Para los niños con TDAH, el ejercicio físico es crucial. Planifica tiempo para jugar al aire libre, ir en bici, nadar, o simplemente correr en el parque.
  • Actividades de Interés: Incluye actividades que genuinamente les apasionen: dibujar, construir con LEGO, experimentos, visitar la biblioteca, aprender algo nuevo (un idioma básico, una habilidad manual).
  • «Tiempo de Cerebro»: Aunque no sea «deberes», dedica un bloque corto (15-30 minutos) a algo que estimule su cerebro: leer, un juego de lógica, un cuaderno de verano divertido, o incluso un podcast educativo. Esto previene la «pérdida de aprendizaje del verano».

5. Involúcralos en la Planificación: La Colaboración es Clave

Una de las formas más efectivas de evitar convertirte en el «profe» es darles autonomía y responsabilidad.

  • Reuniones Familiares de Verano: Una vez a la semana, siéntense y planifiquen juntos algunas actividades o el esquema de la semana siguiente. «Esta semana, ¿qué te gustaría hacer? ¿Qué días vamos a la piscina? ¿Qué día es tu turno de ayudar en la cocina?»
  • Opciones Limitadas: Ofrece opciones, pero limitadas. «¿Prefieres ir al parque por la mañana o por la tarde?», «¿Quieres leer un cómic o un libro de aventuras hoy?». Esto les da control sin abrumarles.
  • Delegar Responsabilidades: Asigna tareas del hogar apropiadas para su edad. No las hagas tú. Si se les olvida, recuerda la lista visual.

6. Sé Flexible y Comprensivo (Contigo Mismo También)

El verano es para disfrutar. Habrá días en que todo salga torcido, y eso está bien.

  • Acepta el Caos Ocasional: Habrá días de desorden y frustración. No te castigues por ello. Mañana será otro día.
  • Revisa y Ajusta: Si algo no funciona, cámbialo. La flexibilidad es la clave. Lo que funciona una semana puede no funcionar la siguiente.
  • Prioriza el Bienestar Familiar: El objetivo principal es que todos disfruten del verano y recarguen energías. Si una regla está causando más estrés que beneficio, reconsidera.

El Beneficio a Largo Plazo: Habilidades para la Vida

Al implementar estas estrategias, no solo estás gestionando el verano, sino que estás enseñando a tu hijo con TDAH habilidades vitales:

  • Autorregulación: Aprenden a anticipar, planificar y gestionar su tiempo.
  • Resolución de Problemas: Descubren cómo adaptarse cuando las cosas no salen como esperaban.
  • Independencia: Ganan confianza al tomar decisiones y asumir responsabilidades.
  • Disfrute Equilibrado: Aprenden que la diversión y la libertad son más gratificantes cuando hay un mínimo de orden.

El verano con TDAH no tiene por qué ser una batalla constante. Con un poco de planificación, mucha paciencia y el enfoque adecuado en la estructura flexible y la autonomía, puedes asegurar que tus hijos disfruten de un merecido descanso mientras mantienen su organización y bienestar.

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