Madre que no deja a su hija tener novio

pexels-photo-6003560.jpeg
Photo by RDNE Stock project on Pexels.com

«Tengo 18 años soy estudiante de gastronomía y vivo con mi mamá y mi padrastro, hace dos años vengo tratando de que mi mamá acepte a un chico y no hay resultado me prohibió hablar con él y hace poco yo le conté que lo sigo haciendo y no le molesto, pero no quiere que lo vea yo realmente odio mentirle ami madre y ocultar la relación, pero creo que no hay nada que la haga cambiar de opinión y voy a perder a esta persona porque él no le gusta la relación a escondidas«.

Es posible que tu madre no se haya dado cuenta del hecho de que ya tienes 18 años y de que estás creciendo. Hace prácticamente dos días eras una niña que iba a la guardería. No sé si antes has tenido pareja y tuviste una mala experiencia, pero si no ha sido así, tal vez tu madre reacciona así por miedo a lo que pueda pasarte. Ignoro cómo serás de carácter, pero no sé si tu madre confía mucho en ti o teme de que alguien se aproveche de ti o te convenza para hacer cosas de las que luego te puedas arrepentir. Eso depende de tu personalidad o, al menos, de la visión que tu madre tenga sobre ti.

Creo que sería bueno que hablaras de todo esto con tu madre, donde ella te explique por qué no le agrada la idea de que tengas una pareja a esta edad, y tú le expliques todo lo que te aporta tu chico, e incluso le animes a que algún día venga a casa a merendar. Si lo conoce y le transmite buenas sensaciones, puede que cambie de opinión. El miedo a lo nuevo es algo que muchas veces supone una barrera para seguir evolucionando.

Espero haberte ayudado un poco.

Adolescentes que participan en juegos peligrosos o inadecuados

pexels-photo-296301.jpeg
Photo by Lukas on Pexels.com

«Buenas, soy madre de dos chicas de 14 y 16 años y estamos pasando unos días en un chalet cerca de la playa de la familia de mi hermana, que tiene otra hija de 15 años. Llevamos unos días solas mi hermana, las tres chicas y yo.

Desde hace unos días nuestras hijas han empezado a salir con otras adolescentes de la urbanización. Sus amigas han empezado a venir bastante al chalet. Lo único que hacían era subir una habitación del piso de arriba, y estar horas y horas encerradas. De vez en cuando se les oía reír a carcajadas.

No hemos podido saber que hacían hasta ayer mismo, cuando accidentalmente mi hermana entró en el baño mientras nuestras hijas se duchaban, y vio como a las tres les faltaba parte del vello púbico, como si se los hubiesen arrancado a tirones. Así hemos podido averiguar que jugaban a un juego de cartas, en el que cuando perdían, tenían que arrancarse una parte del vello púbico.

Mi hermana se ha enfadado muchísimo, y les hemos rasurado lo que les quedaba de vello a las tres para terminar con el juego.
Ahora me parece que igual hemos sido demasiado duras con ellas. A mí me parece que son cosas relativamente normales a su edad, pero mi hermana le parece demasiado extraño. ¿Cuál es su opinión?»

Entiendo vuestra preocupación y cómo os habéis sentido cuando visteis a vuestras hijas con el vello púbico arrancado. Entiendo también vuestra reacción, pero es importante que habléis con ellas sobre el tema. Hoy ha sido esto, pero en un futuro puede ser otro tipo de juego donde el perdedor deba hacer algún tipo de reto. La idea es que habléis con ellas sobre los motivos por los que aceptan participar en estos juegos, si se sienten bien haciendo esto, si disfrutan, si esas chicas realmente valen la pena y se preocupan por ella o solamente viene para jugar a ese juego, si esas chicas son realmente amigas suyas y tratan a vuestras hijas con respeto, etc., así como las consecuencias de llevar a cabo esos castigos u otros similares para su salud. Sobre todo deben distinguir entre dignidad y diversión, Si alguien le obliga a hacer algo indigno o simplemente que no le parezca bien o no le guste, y ellas lo hacen por caer bien, hay que valorar si realmente vale la pena.

Es importante que escuchéis a vuestras hijas, conozcáis su punto de vista de todo y empatizar, recordando si es necesario vuestra infancia y adolescencia. Analizar errores cometidos por vosotras en el pasado y lo que pensáis ahora de lo que hicisteis, así como darle pautas para responder ante cualquier tipo de chantaje o provocación. Estas conductas habría que trabajarla en casa o en la consulta de un especialista, es bueno que aprendan las conductas alternativas en vez de dar por hecho que serán capaces de hacerlo por sí solas.

No deberíais castigarles, simplemente pueden haber cometido un error, y para evitar volver a cometerlo, sería importante conocer o disponer de gente madura y de confianza que pueda hablarles y tratarlas con respeto, así como ayudarles a reflexionar.

¿Cómo ganarnos la confianza de nuestros hijos para que nos cuente las cosas?

pexels-photo-8550841.jpeg
Photo by Kindel Media on Pexels.com

«Mi hijo de 11 años es muy reservado, no nos cuenta nunca nada ni sea bueno ni sea malo. Estamos hartos de repetirle que tiene que contarnos las cosas porque estamos para ayudarlo en lo que haga falta y darle consejo.

Hemos llegado a pensar en llevarlo a un psicólogo para que le enseñe a transmitir sus sentimientos. ¿Qué me recomiendan? ¿Tiene algún tipo de trastorno?»

No nos parece correcto que quiera obligarle a que cuente sus cosas. Lo único que hará es que se sienta incluso más incómodo, o incluso que desee no hacerlo para llevarles la contraria, aunque realmente tenga necesidad de hacerlo. Tampoco es suficiente la información que ha dado para que diagnosticarle un trastorno. Simplemente cada persona es un mundo, y los hay más extrovertidos, y los hay más introvertidos. Tal vez la pregunta clave sea la siguiente: ¿Por qué nuestro hijo no quiere contarnos las cosas?

Es posible que tengáis que ser vosotros los primeros en intentar ganaros la confianza de vuestro hijo. Sed más abiertos con él, contadle vuestras cosas, vuestras preocupaciones, pedirle consejo. Luego podéis poco a poco pedirle opinión sobre un tema de actualidad. Con 11 años, poco a poco ya va desarrollando su capacidad para reflexionar y tener un juicio crítico, así que debéis aprovecharlo. A medida que vaya ganando confianza, será capaz de contaros más cosas sobre él y su vida diaria. Si se siente a gusto con vosotros, todo irá mejor.

Habría, como he dicho antes, pensar por qué ahora no lo hace. Es posible que tema alguna consecuencia. Vuestro hijo será dentro de poco adolescente, y querrá tener más autonomía para tomar sus propias decisiones. Es posible que pueda tener miedo a contaros algo por alguna consecuencia que pueda sufrir, como que le prohibáis hacer algo que a vosotros os parezca inadecuado, o que le castiguéis si ha suspendido algún examen o ha tenido algún encontronazo con alguien, o simplemente que os enfadéis y le gritéis. ¿Recordáis si ha pasado algo similar antes, o algún conflicto en casa donde la resolución no fuese demasiado «dialógica»? Tal vez debáis empezar por esto, diciéndole que no vais a castigarlo ni prohibirle nada, que solamente le daréis consejos, pero que él será quien tome la decisión final. Esto a medida que vaya cogiendo confianza, pues lo tratais.

Adolescente retraída, distante y que pierde el control

pexels-photo-459971.jpeg
Photo by Pixabay on Pexels.com

«Hola, me llamo (…) y quería hacerles una pregunta acerca de mi hija de 16 años. Desde que ha entrado en la adolescencia su carácter se ha vuelto retraído y distante.

Lo peor de todo es que cualquier conversación que intento tener con ella sobre cualquier tema sin importancia suele terminar en una discusión a gritos. Ella se pone cada vez más alterada y nerviosa y acaba perdiendo el control. El problema vino hace unos días, cuando, en una de esas discusiones, al final, me sacó de mis casillas y le amenacé con darle unos cachetes en el culo.

Entonces ella me desafió bajándose el pantalón del pijama y las bragas, y agachándose me dijo que lo hiciera si tenia valor. Yo le di una sonora palmada y la verdad es que mi hija se tranquilizó bastante. No sé si actué correctamente, ¿cuál es su opinión al respecto?»

La adolescencia es una etapa en la cual se sufren muchos cambios de humor y en la conducta. Los intereses evolucionan, y pueden no coincidir con los de los padres, y son más influenciables por sus relaciones sociales. Es posible que no quiera contar detalles de su vida por temor a que no les parezca bien a ustedes e intenten entrometerse en su vida. Puede querer tener libertad para tomar decisiones, y para eso prefiere mantener al margen a sus padres por miedo a que vuestras decisiones perjudiquen sus relaciones sociales. De ahí a que pueda ponerse muy nerviosa cuando intentas sacarle un tema que a ella le puede agobiar por temor a que descubráis detalles que no quiere que descubráis, o que no quiera que os metáis en su vida.

Personalmente, no actuó correctamente. De entrada, no debió amenazarle con ese tipo de castigo, resulta inadecuado para una persona de 16 años, pudiendo ser una humillación. Es más, con la sonora palmada que le dio, posiblemente se quedó tranquila por el estado de «schock» que sintió en ese momento. Pero por dentro puede sentirse humillada.

Intenta de nuevo dialogar, pidiéndole disculpas por lo ocurrido, e intentando decirle que estás muy preocupada por ella y que solamente quieres poder ayudarla en lo que necesite, y poder darle consejos, pero que ella no tiene por qué seguirlos. Solamente son consejos para ayudarla a reflexionar un poco sobre las decisiones que toma. Puedes, si quieres, contarle anécdotas de tu adolescencia, o si quieres que reflexione sobre una conducta, intenta ponerle alguna responsabilidad. Por ejemplo, que te ayude a hacer compras, o a limpiar la casa, o a hacer recados o cuidar a alguna persona, entre otros, que le ayude a madurar como persona. También puedes preguntarle si está disgustado con vosotros por alguna razón o si tiene miedo de algo, e intenta resolverlo y negociar las normas o mejorar las relaciones familiares a partir de actividades en familia. Poco a poco, para que así os vayáis acercando más mutuamente. Es importante que entre esas normas haya algunos deberes, tareas en las que debe ayudar, para que gane más autonomía y madurez. Con 16 años ya está capacitada para ayudaros en algunas tareas.

Si los problemas siguen, os recomendaría acudir a un mediador familiar que os ayude a resolver los conflictos y a dialogar más entre vosotros.

Mis padres se van a divorciar

pexels-photo-4308057.jpeg
Photo by Ketut Subiyanto on Pexels.com

«En realidad son mi padre y mi madrastra. Yo tengo 18 años, estoy en 1º de bachillerato (repetí un año). Desde hace algunas semanas discuten a menudo, y ayer me contaron que habían decidido divorciarse aunque de momento están los dos en casa (aunque en habitaciones separadas y tratan de no verse).

Aunque soy mayor, estoy muy asustada porque temo perder a mi madrastra para siempre. Yo la quiero mucho, ha cuidado de mí desde los 6 años (perdí a mi madre biológica con 2) y la quiero como si fuese mi verdadera madre. Cuando hablaron conmigo no me atreví a preguntarles qué iba a pasar conmigo ya que soy mayor y no quiero causarles más problemas.

No sé qué va a pasar a partir de ahora, si volveré a verla, si podré seguir viviendo en mi ciudad (mi padre viaja mucho y no tengo familiares paternos aquí). A mí me gustaría quedarme aquí y poder disfrutar de los dos y conservar a mis amigos pero veo difícil que eso pase.

¿Cómo puedo decirles a mis padres que estoy asustada, que no quiero perder a ninguno y que necesito su ayuda?»

Estimada:

Lamento la situación por la que estás pasando. En primer lugar, te recomiendo respetar la decisión que tomen tus padres. Si consideran que ya no existe amor entre ellos, pues no tiene sentido seguir con esa relación. Debes aprender a saber vivir con el divorcio de tus padres.

Ya tienes 18 años, así que debes tener autonomía para tomar tus decisiones. Yo creo que si tú no quieres perder a tu madrastra, no tiene por qué suceder. Tú decides si quieres vivir solamente con uno de los dos, o estar un tiempo en casa de uno y luego otro tiempo en casa del otro, y decidir quedarte en la ciudad que desees. Pero si te quedas en tu ciudad y tu madrastra se muda, no significa que no vayas a volver a verla y que nunca puedas volver a contar con ella. Además de los medios tecnológicos que tenemos ahora (videoconferencia, chat, correo electrónico, etc.), puedes ir a visitarla cuando quieras. Ya posiblemente no puedas vivir experiencias familiares con tus padres como antes (aunque siempre pueden quedar como amigos), pero debes aprender a vivir con ello y a vivir experiencias de otro estilo con los dos. Puedes seguir consultándole tus dudas a ambos y contando con ellos para todo.

Puedes hablar con tus padres de cómo te sientes, y de cómo te gustaría que fueran las cosas si finalmente se divorcian. Es decir, cómo te gustaría seguir llevándote con ellos y poder contando con ellos en todo momento, aunque a partir de ahora hayan cambios en la familia. Ellos lo entenderán, pero recuerda que debes respetar su decisión de divorciarse.