Mi hijo se aburre en clase y no le gusta el colegio (Educación Infantil)

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“Resulta que la etapa de infantil la empezó en otro colegio, se adaptó muy bien, le gustaba e iba contento. Desde que este año se le cambió de colegio por motivos de trabajo no tiene el mismo interés por el colegio ni por las tareas.

Dice que es muy aburrido y se cansa. Pero resulta que en su clase no es el único. ¿Puede ser falta de motivación? ¿Será por mi hijo o por qué?”

Los cambios siempre suelen ser duros. Es posible que tu hijo estuviese adaptado al otro colegio en el sentido de que la metodología de clase era más divertida y dinámica, basada más en el juego. Ahora este año puede que en su nuevo colegio se siga una metodología más tradicional, más de elaborar fichas continuamente, y puede que esto no le motive. Pueden también influir otros factores, como el salto de un curso a otro, ya que a partir de 5 años ya poco a poco deben aprender a leer y a hacer más fichas de lectura, y es normal que ahora las actividades sean menos lúdicas.

Podrías hablar con sus maestros, para que valoren el rendimiento de tu hijo, y expliquen qué tal se lleva con sus compañeros/as de clase. Es importante valorar todo, ver si a lo mejor hay algún factor que influye, como unas relaciones sociales no muy positivas con sus compañeros, e incluso alguna que otra regañina que reciba por parte de sus maestros. Con todo, es posible que haya falta de motivación, no se puede descartar, pero es conveniente hablarlo e investigar. Estaría bien que intentaras preguntarle a tu hijo qué le gustaba de su antiguo colegio y qué no le gusta del nuevo, para hallar la situación. En el caso de que sea la metodología, tu hijo debe saber que posiblemente a partir de ahora no sea todo tan lúdico como antes, pero tú puedes intentar motivarle acerca de lo importante que será para él estudiar e ir al colegio, para su futuro, y en casa luego puedes intentar jugar a juegos didácticos con él, para seguir estimulándole.

Mi pareja ve pornografía a escondidas

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“He descubierto hace algún tiempo que mi pareja ve porno a diario y a escondidas. Suele hacerlo siempre que se echa a siesta, aprovecha para meterse el móvil a la habitación y ver vídeos pornos todos los días. Lo he descubierto revisando su historial de búsquedas, pero no lo sabe, pues tendría que descubrirme que le he revisado el móvil. A mi esto me molesta muchísimo, me parece que es un cerdo, porque la relación sexual que tenemos es buena y satisfactoria sobretodo para él. Yo no sé cómo abordarlo, si se lo digo me descubre y encima va a seguir haciéndolo siempre que quiera y mintiéndome acerca de ello y si no de lo digo, me está creando tal malestar que ya no soy capaz de mirarlo igual, me parece repugnante que todos los día tenga que ver lo, como si fuera un relajante muscular. Vamos no se que pensar, ni que hacer. Por favor ayúdenme.”

¿Por qué piensas que es malo lo que hace tu marido? ¿Por qué tu marido ve pornografía? ¿Has llegado a ponerte en su lugar y plantearte por qué ve pornografía? El hecho de ver pornografía no quiere decir que no esté satisfecho contigo a nivel sexual. Es simplemente que puede tener curiosidad por las experiencias sexuales que viven los protagonistas y sentir diferentes emociones. Podrías hablar con él acerca de las emociones que siente cuando ve pornografía, y qué es lo que más le gusta de ella, e incluso pedirle si algún día podríais ver juntos alguna película pornográfica. Tras la experiencia, opina lo que has sentido.

Este ejercicio que te propongo es para que trabajes la empatía, y así poder entender cómo se siente tu pareja. Este tipo de experiencias pueden incluso mejorar vuestra vida sexual. Podéis incluso aplicar lo que veáis en esas películas en vuestras prácticas sexuales y salir todos ganando.

¿Cómo ganarnos la confianza de nuestros hijos para que nos cuente las cosas?

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“Mi hijo de 11 años es muy reservado, no nos cuenta nunca nada ni sea bueno ni sea malo. Estamos hartos de repetirle que tiene que contarnos las cosas porque estamos para ayudarlo en lo que haga falta y darle consejo.

Hemos llegado a pensar en llevarlo a un psicólogo para que le enseñe a transmitir sus sentimientos. ¿Qué me recomiendan? ¿Tiene algún tipo de trastorno?”

No nos parece correcto que quiera obligarle a que cuente sus cosas. Lo único que hará es que se sienta incluso más incómodo, o incluso que desee no hacerlo para llevarles la contraria, aunque realmente tenga necesidad de hacerlo. Tampoco es suficiente la información que ha dado para que diagnosticarle un trastorno. Simplemente cada persona es un mundo, y los hay más extrovertidos, y los hay más introvertidos. Tal vez la pregunta clave sea la siguiente: ¿Por qué nuestro hijo no quiere contarnos las cosas?

Es posible que tengáis que ser vosotros los primeros en intentar ganaros la confianza de vuestro hijo. Sed más abiertos con él, contadle vuestras cosas, vuestras preocupaciones, pedirle consejo. Luego podéis poco a poco pedirle opinión sobre un tema de actualidad. Con 11 años, poco a poco ya va desarrollando su capacidad para reflexionar y tener un juicio crítico, así que debéis aprovecharlo. A medida que vaya ganando confianza, será capaz de contaros más cosas sobre él y su vida diaria. Si se siente a gusto con vosotros, todo irá mejor.

Habría, como he dicho antes, pensar por qué ahora no lo hace. Es posible que tema alguna consecuencia. Vuestro hijo será dentro de poco adolescente, y querrá tener más autonomía para tomar sus propias decisiones. Es posible que pueda tener miedo a contaros algo por alguna consecuencia que pueda sufrir, como que le prohibáis hacer algo que a vosotros os parezca inadecuado, o que le castiguéis si ha suspendido algún examen o ha tenido algún encontronazo con alguien, o simplemente que os enfadéis y le gritéis. ¿Recordáis si ha pasado algo similar antes, o algún conflicto en casa donde la resolución no fuese demasiado “dialógica”? Tal vez debáis empezar por esto, diciéndole que no vais a castigarlo ni prohibirle nada, que solamente le daréis consejos, pero que él será quien tome la decisión final. Esto a medida que vaya cogiendo confianza, pues lo tratais.

Adolescente retraída, distante y que pierde el control

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“Hola, me llamo (…) y quería hacerles una pregunta acerca de mi hija de 16 años. Desde que ha entrado en la adolescencia su carácter se ha vuelto retraído y distante.

Lo peor de todo es que cualquier conversación que intento tener con ella sobre cualquier tema sin importancia suele terminar en una discusión a gritos. Ella se pone cada vez más alterada y nerviosa y acaba perdiendo el control. El problema vino hace unos días, cuando, en una de esas discusiones, al final, me sacó de mis casillas y le amenacé con darle unos cachetes en el culo.

Entonces ella me desafió bajándose el pantalón del pijama y las bragas, y agachándose me dijo que lo hiciera si tenia valor. Yo le di una sonora palmada y la verdad es que mi hija se tranquilizó bastante. No sé si actué correctamente, ¿cuál es su opinión al respecto?”

La adolescencia es una etapa en la cual se sufren muchos cambios de humor y en la conducta. Los intereses evolucionan, y pueden no coincidir con los de los padres, y son más influenciables por sus relaciones sociales. Es posible que no quiera contar detalles de su vida por temor a que no les parezca bien a ustedes e intenten entrometerse en su vida. Puede querer tener libertad para tomar decisiones, y para eso prefiere mantener al margen a sus padres por miedo a que vuestras decisiones perjudiquen sus relaciones sociales. De ahí a que pueda ponerse muy nerviosa cuando intentas sacarle un tema que a ella le puede agobiar por temor a que descubráis detalles que no quiere que descubráis, o que no quiera que os metáis en su vida.

Personalmente, no actuó correctamente. De entrada, no debió amenazarle con ese tipo de castigo, resulta inadecuado para una persona de 16 años, pudiendo ser una humillación. Es más, con la sonora palmada que le dio, posiblemente se quedó tranquila por el estado de “schock” que sintió en ese momento. Pero por dentro puede sentirse humillada.

Intenta de nuevo dialogar, pidiéndole disculpas por lo ocurrido, e intentando decirle que estás muy preocupada por ella y que solamente quieres poder ayudarla en lo que necesite, y poder darle consejos, pero que ella no tiene por qué seguirlos. Solamente son consejos para ayudarla a reflexionar un poco sobre las decisiones que toma. Puedes, si quieres, contarle anécdotas de tu adolescencia, o si quieres que reflexione sobre una conducta, intenta ponerle alguna responsabilidad. Por ejemplo, que te ayude a hacer compras, o a limpiar la casa, o a hacer recados o cuidar a alguna persona, entre otros, que le ayude a madurar como persona. También puedes preguntarle si está disgustado con vosotros por alguna razón o si tiene miedo de algo, e intenta resolverlo y negociar las normas o mejorar las relaciones familiares a partir de actividades en familia. Poco a poco, para que así os vayáis acercando más mutuamente. Es importante que entre esas normas haya algunos deberes, tareas en las que debe ayudar, para que gane más autonomía y madurez. Con 16 años ya está capacitada para ayudaros en algunas tareas.

Si los problemas siguen, os recomendaría acudir a un mediador familiar que os ayude a resolver los conflictos y a dialogar más entre vosotros.