Irse al extranjero y echar de menos a tu familia

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«Pues mi caso es que el pasado 7 de enero viajé a Lisboa para realizar mi erasmus (Estaré dos meses haciendo prácticas aquí). Es la primera vez que estoy fuera de mi casa sin familia, amigos, ni nadie cercano a mi y hay muchos momentos en los que me da bajón y no paro de llorar. Llevo dos semanas aquí y este fin de semana ha venido mi familia a visitarme y a visitar la ciudad. Cuando mi familia ha cogido el taxi para irse al
aeropuerto de vuelta a mi ciudad, he roto a llorar desconsoladamente.
Me encuentro muy solo en esta ciudad y el problema es que no sé el idioma (cosa que dificulta mucho las relaciones con los demás), hago las practicas en una empresa en la cual son 3 personas y cada persona tiene su vida con sus hijos, mujer, etc. y no consigo dejar de sentirme solo. Agradecería mucho vuestra ayuda y que me recomendarais que debo hacer para no sentirme tan solo. Lo único que siento ahora mismo son ganas de
volverme a mi ciudad, y pienso los 45 días que me quedan por delante y no paro de llorar.«

Lamento la situación por la que estás pasando. Creo que deberías diseñar un plan de actividades para crear una rutina diaria que te permita facilitar tu adaptación a tu nuevo entorno. Es siempre difícil independizarse (aunque sea temporalmente) y adaptarse a una nueva ciudad (más si es la primera vez que lo haces), pero contando con la ayuda de profesionales y de tu familia y amistades, puedes lograrlo.

Me dices que no dominas el idioma, pero precisamente el objetivo principal de Erasmus es que desarrolles tus competencias comunicativas en ese idioma. Piensa en actividades que podrían ayudarte a reforzar el idioma. Sé que al quedarte solamente un mes y medio por lo menos no puedes comprometerte a una actividad de larga duración, pero intenta participar en actividades puntuales que te permitan socializar a la vez que reforzar el aprendizaje del idioma (es la idea, ya que quedándote en casa no lo lograrás): Cursos y talleres, gimnasios, tertulias literarias o de cine, dar clases de español a portugueses (cuando te vayas puedes darlas por videoconferencia, si a tu alumnado no le importa), participar en actividades puntuales de voluntariado, es decir, actividades que te permitan conocer a gente nueva y poco a poco arrancar más en el idioma, y a la vez esforzándote por relacionarte mejor con tus compañeros/as de trabajo si realmente sientes que valen la pena como personas. Te sugiero llevar a cabo un diario donde anotes todo lo que hagas, tus avances y cómo te sientes en cada momento.

Baja autoestima por sentir que no participo económicamente en casa

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«Hola, ¿cómo están? Lo que me pasa es esto, vengo de una familia que siempre ha vivido en la pobreza, en mi niñez fue mucho peor, ahora digamos que ya tenemos para comer todos los días. yo tengo 24 años, gracias a la ayuda de una tía voy a la universidad, estudio diseño gráfico y de hecho solo me falta un año por egresar. Ahora bien, en cuestión de dinero siempre he estado muy ajustada, no puedo comprarme absolutamente nada que no sean comida y pasajes de autobús, en mi carrera se gasta bastante y he tenido que vender dulces, ropa, de todo para poder comprar mis materiales, lo que me pasa es que me siento muy mal, por que yo nunca puedo comprar nada para ayudar en mi casa, me siento terrible por que ya soy mayor, no tendrían que estarme manteniendo, aparte veo otras personas de mi familia comprándose todo lo que quieren y yo tengo que contar centavos para pagar el autobús, me siento enojada con migo por estudiar esta carrera tan cara y con pocas salidas laborales, me siento muy culpable y me digo que debería estar trabajando y no perdiendo el tiempo estudiando esa carrera que es bonita pero que no me dará dinero. aveces siento mucha obsesión por averiguar como conseguir dinero paso horas investigando por Internet y nunca me funciona nada, me siento como un fracaso y una carga para mi familia

Aún eres muy joven y estás en edad de estudiar y formarte, precisamente para devolverle a tu familia todo lo que te han estado dando durante estos años. La mejor manera de devolverles el favor es que seas feliz, que le saques el mayor rendimiento posible a la carrera que estás estudiando y que los quieras mucho y les ayudes en todo lo que necesitas. Es la mejor manera de ayudar a tu familia, que vean que eres feliz y que además les tengas en cuenta para todo, que los quieras y les escuches cuando lo necesitan. No todo en esta vida es el dinero y los bienes materiales, lo importante son las relaciones humanas y la salud.

Con respecto a las salidas laborales de tu carrera, tú misma puedes marcar el camino de tu destino. Me refiero a que intentes analizar cómo puedes sacarle partido a todo lo que has aprendido en estos años (y lo que te queda), y emprender tus propios proyectos de diseño gráfico. Piensa en qué es lo que más te gustaría hacer, por qué decidiste estudiar esta carrera en lugar de otra, y llévalo a cabo. Los comienzos serán duros, pero la experiencia será enriquecedora y cuando comiences a tener resultados, si tienes constancia y te adaptas a las necesidades del contexto, seguro que arrasas. Tu familia se
sentirá bien si ven que eres feliz y que progresas en la vida, y es la mejor manera de pagar la inversión (que no gasto) que han hecho en ti durante todos estos años, y ya luego cuando tengas dinero puedes ayudarles en los momentos económicos de mayor dificultad.

Recuerda: Aún eres joven, y aunque ahora pueda que la situación en la que vives y en cómo vives el día a día no es la adecuada, cuando seas mayor y logres tus objetivos, la experiencia previa te ayudará a superar todas las adversidades que encuentres y podrás disfrutar de aquellas actividades y cosas de las que no pudiste disfrutar en el pasado.

¿Qué medidas podemos tomar si nuestros hijos e hijas son rebeldes?

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«Tengo una hija de 18 años que esta muy rebelde: sale del instituto y luego se va a otro lado sin avisar, contesta de forma grosera pero sin lisuras, aun no ha empezado estudios superiores y quiere salir todos los fines de semana a pasear y dice que tiene derecho a salir, pero no cumple ni pone de su parte en los estudios

Es normal que a esta edad, habiendo cumplido la mayoría de edad, haya personas que sientan que ya tienen derecho a tomar sus decisiones sin que sus padres les controlen o les impongan lo que tienen que hacer en cada momento. Es decir, se sienten que, por edad, son libres de hacer lo que les plazca sin pensar en las consecuencias de sus actos y a veces puede fallar la empatía.

Es comprensible que una persona de su edad quiera disfrutar de su juventud y salir todos los fines de semana, lo cual no me parece mal, siempre y cuando haya cumplido con sus responsabilidades. Entiendo que su rendimiento académico no es el deseado dadas las exigencias de la etapa educativa en la que se encuentra (entiendo que está estudiando Bachillerato).

Creo que tendríais que reuniros con ella, intentando acercaros a ella amablemente y no haciendo caso a las reacciones groseras que pueda tener, porque si reaccionas con enfado a la primera, no lograrás conseguir hablar con ella y calmarla. Demostrad que estáis preocupados por su rendimiento y que entendéis que desee vivir su juventud y salir con sus amistades, pero que también debe cuidar sus responsabilidades. Lo ideal sería negociar un horario, donde se especifique el tiempo dedicado a los estudios y el tiempo dedicado al ocio. Podría por ejemplo librar los sábados por la tarde-noche y por la mañana estudiar, y el domingo, tras descansar por la mañana tras haber salido el sábado por la noche, dedicarlos a estudiar. Decidle que le dejaréis salir a donde quiera e incluso con un horario que a ella le agrade a cambio de poner de su parte en los estudios entre semana. Eso incluye que por las tardes tenga un horario para estudiar en casa y hacer los deberes. Valorad la posibilidad de contratar a un profesor o maestro (a ser posible con conocimientos de psicopedagogía) que todas las tardes le realice un seguimiento académico, le enseñe técnicas de estudio y le ayude con las materias que le cuestan más, entre otros. Podríais ofrecerle esto como una muestra de que queréis ayudarla y que invertiréis lo que haga falta para que ella pueda cumplir con sus responsabilidades académicos. Dejad claro que esto es una ayuda para que ella pueda lograr sus objetivos y poder a cambio disfrutar de su tiempo de ocio, y no un castigo.

Es cierto que lo ideal habría sido empezar antes y no cuando queda mes y medio de curso, pero al menos para conseguir lo que se pueda y, en el peor de los casos, llevarlo a cabo también durante el verano, ya entonces pactando los horarios de estudio y ocio para estos dos meses.

Padres con hijos adolescentes

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«Mi hijo de 11 años está muy rebotado y él no era así.»

Es normal que al comienzo de la adolescencia tu hijo experimente cambios en su conducta. Tiene ya desarrollada una suficiente capacidad reflexiva como para cuestionar las normas, o tener unas necesidades e intereses que posiblemente no sean adecuadas para vosotros pero para su punto de vista le parece correcto, independientemente de quién pueda tener mayor coherencia en su postura. Poco a poco vuestro hijo tendrá una mayor necesidad de ser más independiente, incluyendo a la hora de tomar decisiones, y le gustaría disponer de esa libertad para ello.

Como padres, vuestro deber es darle consejos partiendo de vuestra experiencia, pero dándole a entender que es él quien debe tomar la decisión, asumiendo las consecuencias de sus actos, tanto las positivas como las negativas (según y como se mire). En cuanto a las normas, conviene negociarles y llegar a acuerdos entre ambas partes, donde cada una asumirá las consecuencias de no cumplir las normas (incluyendo las de los padres).

En todo momento tenéis que emplear el diálogo para conversar con él, y llevar a cabo la empatía, tanto vosotros como enseñarla a vuestro hijo. Podéis pedir ayuda a profesionales para que os asesoren sobre cómo relacionarse con adolescentes y cómo afrontar todos los retos que aparecen con la adolescencia, así como estrategias para resolver conflictos de forma dialógica y pacífica.

¿Qué hacer cuando los padres son autoritarios?

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«Hola no sé si me explicaré bien el novio de mi hija tiene unos padres muy autoritarios creo que eso no se, es un niño con 20 años y no puede salir sin pedir permiso a ellos tiene que llegar a la hora que le dicen si no lo castigan el no les puede decir nada porque si no le quitan el móvil internet etc..le dicen que ellos mandan y se hace lo que ellos dicen da igual que tenga pareja ya que no puede ir a ningún sitio más lejos de su casa .no tiene libertad ninguna está estudiando y si suspende lo castigan sin ver a la novia yo ya no sé cómo actuar creo que ellos quieren que su hijo este siempre al lado suya y un niño bueno hombre con 20 años que se queda con su abuela cinco días a la semana para que la mujer no duerma sola eso es una cosa que pocos hacen con esa edad .el no se atreve a decir nada por el temor años castigos me gustaría averiguar si me podían ayudar gracias«

Entiendo tu preocupación. Hay padres y madres que les cuesta entender que su hijo ya ha crecido, y que debe tener ya capacidad para tomar sus propias decisiones. Ignoro los antecedentes del chico, pero habría que estudiar si en el pasado tuvo problemas de conducta o si no atendía a los estudios. En algunos casos, cuando el chico mostrara una conducta inadecuada para ellos (para otros tal vez no era para tanto, es relativo), pues si no lo consideran lo suficientemente maduro, intentan tener control sobre su vida. He
conocido a padres que en esas circunstancias castigaban a su hijo de 20 años, no le dejaban tener tarjeta de crédito propia porque no lo consideraban maduro para ello, no le dejaban estudiar lo que quisiera, etc. Luego, en otros casos, si ha sido un chico que siempre ha sido obediente y fiel a sus padres, cuando alcanza la mayoría de edad, a los padres les cuesta que el hijo cambie esta actitud y al hijo igual, y hasta ha desarrollado un cierto miedo o dependencia hacia los padres.

En cualquiera de los casos, creo que es el chico quien debe tomar una decisión, sentarse y hablar con sus padres, y negociar nuevas normas de convivencia, adaptadas a los intereses de este chico. Puede contar con un mediador familiar para intentar llegar a un acuerdo. En todo caso, debe demostrar a sus padres que ya es lo suficientemente mayor como para tomar sus propias decisiones.