Dificultades para aprender idiomas

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«He estudiado inglés por años y no puedo aprenderlo bien, no se si necesito ayuda es frustrante no poder hablar bien el idioma, ¿me podrían ayudar con eso?«

Puede deberse a muchos factores diferentes. ¿Tienes problemas a nivel general o solo te pasa con alguna destreza concreta (ej: el habla)? Hay personas que tienen dificultades con idiomas nuevos porque tal vez lo estudian de una forma demasiado académica, provocando que se le olvide el vocabulario, o lo estudian a partir de memoria visual provocando que no dominen la fonética, teniendo por ello dificultades en la expresión y comprensión oral. Quizás haya que evaluar estos aspectos:

1-Las técnicas de estudio que empleas para aprender y practicar el idioma.
2-Tu nivel en cada destreza. Ver si el problema está en las destrezas orales o escritas, y analizar qué es lo que falla.

Lo ideal sería que te buscaras a un profesional que te permitiese dar clases individualizadas y comenzase a trabajar desde el principio la pronunciación y la fonética en forma de taller, y luego educar tu oído. Hay personas que cometemos el error de traducir lo que escuchamos en inglés al español de forma literal, de ahí a que tengamos dificultades para distinguir lo que dice y seamos incapaces de aprender vocabulario nuevo a través del habla oral. Puede que tengas que trabajar esto muy cuidadosamente, de menos a más. De forma simultánea trabajar dinámicas de conversación contextualizadas, en forma de teatro, para que apliques el vocabulario que trabajes por tópicos, y escribas redacciones con dicho vocabulario e intentando combinar las formas gramaticales que estés aprendiendo. Así con cada tópico y avanzando. Luego el siguiente reto sería ir a un café de esos donde hay intercambios en otros idiomas, o incluso en un futuro irte un tiempo a un curso en el extranjero en un país anglosajón cuando tu oído esté más educado y domines más vocabulario. Inmerso en un contexto inglés puede ayudar a educar mejor tus destrezas.

Pero como te digo, tendríamos que explorar muchos aspectos, estoy dando sugerencias generales. No sé si estudias por tu cuenta o en una academia o en la escuela de idiomas, ni las destrezas que peor se te dan. A veces bajar el nivel y practicar en contextos simulados todo el nivel previo puede ayudar a corregir defectos de base que te permitan ampliar tu nivel.

Espero haberte dado algunas ideas al menos. Un cordial saludo y ánimo.

¿Qué medidas podemos tomar si nuestros hijos e hijas son rebeldes?

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«Tengo una hija de 18 años que esta muy rebelde: sale del instituto y luego se va a otro lado sin avisar, contesta de forma grosera pero sin lisuras, aun no ha empezado estudios superiores y quiere salir todos los fines de semana a pasear y dice que tiene derecho a salir, pero no cumple ni pone de su parte en los estudios

Es normal que a esta edad, habiendo cumplido la mayoría de edad, haya personas que sientan que ya tienen derecho a tomar sus decisiones sin que sus padres les controlen o les impongan lo que tienen que hacer en cada momento. Es decir, se sienten que, por edad, son libres de hacer lo que les plazca sin pensar en las consecuencias de sus actos y a veces puede fallar la empatía.

Es comprensible que una persona de su edad quiera disfrutar de su juventud y salir todos los fines de semana, lo cual no me parece mal, siempre y cuando haya cumplido con sus responsabilidades. Entiendo que su rendimiento académico no es el deseado dadas las exigencias de la etapa educativa en la que se encuentra (entiendo que está estudiando Bachillerato).

Creo que tendríais que reuniros con ella, intentando acercaros a ella amablemente y no haciendo caso a las reacciones groseras que pueda tener, porque si reaccionas con enfado a la primera, no lograrás conseguir hablar con ella y calmarla. Demostrad que estáis preocupados por su rendimiento y que entendéis que desee vivir su juventud y salir con sus amistades, pero que también debe cuidar sus responsabilidades. Lo ideal sería negociar un horario, donde se especifique el tiempo dedicado a los estudios y el tiempo dedicado al ocio. Podría por ejemplo librar los sábados por la tarde-noche y por la mañana estudiar, y el domingo, tras descansar por la mañana tras haber salido el sábado por la noche, dedicarlos a estudiar. Decidle que le dejaréis salir a donde quiera e incluso con un horario que a ella le agrade a cambio de poner de su parte en los estudios entre semana. Eso incluye que por las tardes tenga un horario para estudiar en casa y hacer los deberes. Valorad la posibilidad de contratar a un profesor o maestro (a ser posible con conocimientos de psicopedagogía) que todas las tardes le realice un seguimiento académico, le enseñe técnicas de estudio y le ayude con las materias que le cuestan más, entre otros. Podríais ofrecerle esto como una muestra de que queréis ayudarla y que invertiréis lo que haga falta para que ella pueda cumplir con sus responsabilidades académicos. Dejad claro que esto es una ayuda para que ella pueda lograr sus objetivos y poder a cambio disfrutar de su tiempo de ocio, y no un castigo.

Es cierto que lo ideal habría sido empezar antes y no cuando queda mes y medio de curso, pero al menos para conseguir lo que se pueda y, en el peor de los casos, llevarlo a cabo también durante el verano, ya entonces pactando los horarios de estudio y ocio para estos dos meses.

Padres con hijos adolescentes

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«Mi hijo de 11 años está muy rebotado y él no era así.»

Es normal que al comienzo de la adolescencia tu hijo experimente cambios en su conducta. Tiene ya desarrollada una suficiente capacidad reflexiva como para cuestionar las normas, o tener unas necesidades e intereses que posiblemente no sean adecuadas para vosotros pero para su punto de vista le parece correcto, independientemente de quién pueda tener mayor coherencia en su postura. Poco a poco vuestro hijo tendrá una mayor necesidad de ser más independiente, incluyendo a la hora de tomar decisiones, y le gustaría disponer de esa libertad para ello.

Como padres, vuestro deber es darle consejos partiendo de vuestra experiencia, pero dándole a entender que es él quien debe tomar la decisión, asumiendo las consecuencias de sus actos, tanto las positivas como las negativas (según y como se mire). En cuanto a las normas, conviene negociarles y llegar a acuerdos entre ambas partes, donde cada una asumirá las consecuencias de no cumplir las normas (incluyendo las de los padres).

En todo momento tenéis que emplear el diálogo para conversar con él, y llevar a cabo la empatía, tanto vosotros como enseñarla a vuestro hijo. Podéis pedir ayuda a profesionales para que os asesoren sobre cómo relacionarse con adolescentes y cómo afrontar todos los retos que aparecen con la adolescencia, así como estrategias para resolver conflictos de forma dialógica y pacífica.

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo en su primer año de carrera universitaria?

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«Mi hijo de 18 años se ha matriculado en ingeniería. Siempre ha sido un estudiante bueno y ahora se ve abrumado por las asignaturas y las malas notas. Nosotros como padres le decimos que confiamos en él y que si no le gusta que puede hacer otra carrera o bien un módulo superior. Lo importante es que haga algo que le guste. Pero él dice que le gusta pero que no va a poder aprobar. Por otro lado vemos que no dedica el suficiente tiempo al estudio. Lo vemos más tiempo jugando a la PlayStation pero él no acepta el comentario y dice que está estudiando Pero que no sabe y no sabe. No se como ayudarlo ni que más decirle. Va ahora a clases dos veces en semana pero los días que no va no lo veo yo que estudie mucho la verdad«

El primer año de grado universitario siempre es muy duro debido al salto de calidad que supone con respecto al Bachillerato, la mayoría de las veces demasiado brusco, sobre todo en las ingenierías. Es posible que su hijo no haya asumido aún que ya no está en el instituto y que no puede seguir ya con el mismo ritmo de estudio que tenía antes, el cual tal vez con un poco de esfuerzo salvo en momentos contados tenía suficiente para poder aprobar las materias. Ahora la situación cambia y tiene que pasar por un período de adaptación a este nuevo ritmo.

¿Qué hacer? Antes que nada, es importante trabajar su autoestima y esa idea que tiene de que no va a poder aprobar. Hacerle recordar todo lo que ha hecho hasta ahora, así como el hecho de que le gusta lo que estudia, y que si desea graduarse y ejercer profesionalmente como ingeniero debe luchar por mejorar su situación, no acomodándose en el ritmo de ahora y pensar qué debe cambiar para poder mejorar sus notas así como obtener aprendizajes más significativos. Posiblemente haya que revisar sus hábitos y sus técnicas de estudio, así como las dificultades generales que tiene con las materias. En un gabinete psicopedagógico se le puede ayudar a adquirir estas técnicas, diseñar una planificación de estudio, un horario de estudio y otro para el ocio (por ejemplo, para jugar con la consola)…y valorar si salió de Bachillerato con lagunas en algunas materias clave como matemáticas o física, y plantear la posibilidad de apuntarse a alguna academia de estudios o que un profesor particular acuda a su casa a darle clases (esto iría dentro del horario de estudio).

Hablad con vuestro hijo, transmitid que estáis muy preocupados por su trayectoria y que al ser el primer año es normal que sea más duro, pero que hay personas que pueden ayudarle a mejorar sus resultados y mejorar de forma progresiva con el paso de los semestres. Y que lo que estas personas le aporten le servirá tanto para graduarse como ingeniero como para futuros estudios que realice o en el propio trabajo. Las habilidades serán transversales a otros ámbitos.

¿Qué puedo hacer si mi hija desea dejar la carrera universitaria?

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«Mi hija quiere abandonar la carrera en primer curso porque asegura se ha equivocado y no le gusta. El problema es que no me da alternativas para comenzar otros grados y le veo muy perdida apuntando sin dirección. El temor es que con esa inseguridad encadena abandono tras abandono

Antes que nada, habría que asegurarse de si desea abandonar la carrera universitaria porque no le gusta o porque tiene miedo a fracasar o no se siente capaz de sacársela. El primer curso siempre es el más duro de todos, ya que el grado siempre supone un salto cualitativo a nivel de esfuerzo y complejidad con respecto al Bachillerato, y dependiendo siempre de la carrera. Es normal traer varios suspensos el primer año, pero poco a poco, a medida que se va adaptando, se recupera todo. Hay que comprobar primero cuál es el real motivo por el que su hija ha decidido abandonar la carrera.

Si realmente no le gusta la carrera o no cumplió con sus expectativas iniciales, pues la recomiendo iniciar un proceso de orientación académica y profesional. En un gabinete psicopedagógico, pueden hacerle un estudio de su personalidad, intereses y aptitudes con el objetivo de extraer un perfil con una serie de salidas académicas y profesionales asociadas, que pueden ayudar a su hija a orientarla en sus decisiones. Ella es quien debe decidir. Y por cierto, no tiene por qué cerrarse solamente a los grados universitarios. En España hay una amplia variedad formativa que puede satisfacer a su hija: Ciclos formativos de grado superior, certificados de profesionalidad (formación profesional para el empleo), enseñanzas deportivas, enseñanzas de idiomas, enseñanzas artísticas…Lo importante es que su hija estudie y aprenda algo que la haga feliz y la llene, independientemente del nivel educativo al que pertenezcan esos estudios.

Si finalmente se tratara de «Miedo al fracaso», pues conviene trabajar su autoestima, así como su visión de los suspensos o repeticiones de asignaturas, partiendo de sus creencias, así como de lo que significa para ella «aprender». También puede ser útil, si se diagnosticase, trabajar técnicas de estudio adaptadas a la enseñanza universitaria, si se diera el caso.

Finalmente, si es la primera opción y ninguna de las opciones convence a su hija, podría ser una buena opción optar por otros estudios mientras reflexiona con calma lo que desea estudiar. Por ejemplo, puede irse al extranjero a estudiar un idioma, o incluso trabajar de algo que esté en su mano para aprender otras habilidades personales que no se aprenden estando sentada en un pupitre.